Las fiestas navideñasmás allá de su dimensión religiosa o cultural, suelen ir acompañadas de ciertos cambios en nuestros hábitos que pueden alterar negativamente la lozanía intestinal.
Los excesos alimentarioslas comidas cargadas de proteínas, azúcares y grasas, a menudo ultraprocesadas, así como el consumo elevado de bebidas alcohólicasson habituales en estas fechas.
A ello hay que sumarle que se come a deshoras, normalmente retrasando los horarios de comidas y cenas, se saltan comidas y/o se pica más entre horas, lo que puede desajustar los ritmos circadianos. Incluso es frecuente en estas fechas:
-
Copular más tarde
-
Adormilarse menos
-
Someter la habilidad de adiestramiento físico adecuado en parte a la ruptura de la rutina
Todos estos factores pueden afectar negativamente a la compleja comunidad de microorganismos (principalmente bacterias) que habitan nuestro intestinodando circunstancia a una situación conocida como disbiosis.
Este término hace narración a un aumento de microorganismos potencialmente perjudiciales, una disminución de los considerados beneficiosos, un descenso de la variedad microbiana (denominada heterogeneidad intestinal) y la nerviosismo de la función de barrera intestinalque puede dejar suceder a la matanza sustancias que pueden difundir daño.
Cuando la microbiota está alterada, tiende a difundir metabolitos principalmente proinflamatorioses aseverar, compuestos que, como su nombre indica, pueden difundir inflamación en el organismo.
La disbiosis se relaciona con múltiples género negativos sobre la lozanía, como problemas digestivos (hinchazón, gases, constipado o diarrea), un aumento de la inflamación intestinal, cambios en el asimilación e incluso alteraciones en el estado de talante adecuado a la comunicación vía eje intestino-cerebro.
Adicionalmente, a grande plazo, si la disbiosis se mantiene en el tiempo, puede contribuir a desarrollar enfermedades metabólicas crónicas de gran prevalencia como la obesidad o la diabetes mellitus tipo 2.
Los “menús navideños” pueden alterar la microbiota intestinal

Un elevado consumo de alimentos ultraprocesados, ricos en azúcares y grasas, como los turrones, los polvorones o algunos embutidos, se asocia con un perfil microbiano menos saludable, concretamente con una maduro profusión de bacterias relacionadas con la inflamación, los trastornos digestivos y algunas enfermedades crónicas.
Un aporte excesivo de grasas, característico de los alimentos anteriormente citados, no solo modifica la composición de la microbiota intestinalsino que, adicionalmente, favorece la producción de metabolitos proinflamatorios, comprometiendo la función de barrera intestinal.
Por otro flanco, las comidas navideñas se caracterizan por incluir en exceso alimentos proteicos (pescado, carne o marisco, por ejemplo), lo cual puede afectar a la composición de la microbiotaya que parte de la proteína cuando se ingiere en exceso no se termina de digerir, llega al colon y es fermentada por los microorganismos, generando una serie de compuestos que pueden afectar negativamente a la microbiota intestinal.
Junto a destacar, adicionalmente, que los menús que asiduamente consumimos en Navidad suelen ser pobres en fibra y prebióticos.
Teniendo en cuenta que estos últimos son el “alimento” de la microbiota (son fermentados por las bacterias produciendo ácidos grasos de esclavitud corta, favoreciendo una microbiota diversa y fomentando la función de barrera intestinal), un aporte insuficiente puede tener un sensación agorero.
tomar licor y ingerir a deshoras siquiera ayuda a tu microbiota intestinal
Asimismo, el consumo excesivo de licor se asocia con la disbiosis intestinal y el sobrecrecimiento microbiano en el intestino. Simultáneamente, el licor daña las uniones entre las células intestinales, haciendo que se pierda la función de barrera y permitiendo el paso de microorganismos y sus productos cerca de la circulación sistémica.
Esto puede difundir cierto escalón de inflamación sistémicaalterar la función inmunitaria y contribuir a la aparición de enfermedades metabólicas.
Otra de las características de la Navidad y sus excesos alimentarios es que, insólito de mucho, se come a deshoras. Ello, a su vez, se relaciona con alteraciones del sueño, que asimismo pueden ser derivadas en parte de la descuido de actividad física.
Junto a destacar que estas parecen achicar la heterogeneidad microbiana y aumentar la proporción de algunos tipos de bacterias relacionadas con la obesidad y otras alteraciones metabólicas y con la inflamación sistémicaentre otros.
Pero… ¿es llano?
La microbiota puede cambiar en pocos días, por lo que, aunque no hay un plazo establecido para que se pueda difundir la disbiosis intestinal (depende de múltiples factores), es posible que en 15 días aparezca cierto escalón de disbiosissobre todo si los excesos han sido significativos.
En personas sanas no, ya que, si los cambios en los hábitos son breves, los género suelen ser moderados. Adicionalmente, la buena nueva es que la microbiota intestinal es en extremo adaptable. Esto implica que sus género, al menos en personas sanassuelen ser transitorios y reversibles.
Adicionalmente, algunas acciones concretas pueden ayudar a revertir estos cambios:
- Evitar caer en excesos o al menos reducirlos a las comidas y cenas de los días festivos.
- Someter cercar el consumo de licor.
- Ingerir alimentos ricos en fibra como frutas verduras, legumbres, cereales integrales y semillas, esenciales para la microbiota intestinal.
- Ingerir alimentos fermentados como los yogures, el kéfir o el chucrut.
- Realizar actividad física a diario.
- Adormilarse al menos 7 horas cada día, evitando la exposición excesiva a pantallas, sobre todo por la tinieblas, y fijando unos horarios.
Al retomar una víveres equilibradaretornar a horarios regulares y recuperar el refrigerio y la actividad físicala microbiota suele reequilibrarse de forma natural.






