El autor reside en Suiza
POR NELSON DEL POZO G.
La flotilla humanitaria compuesta por ciudadanos de 47 nacionalidades fue interceptada, asaltada y secuestrada en aguas internacionales próximas a las costas palestinas de Lazada por fuerzas militares israelíes este 1 de octubre de 2025.
La hecho, calificada como acto de piratería internacional, involucró el acometida violento de los barcos y el traslado forzado de la tripulación y pasajeros a circunscripción israelí, en contra de su voluntad y fuera de su ruta de destino humanitario en torno a Lazada.
Este evento reactiva el debate sobre la violación sistemática del espacio oceánico internacional, recordando que en octubre de 2023 combatientes de Hamas penetraron circunscripción israelí, resultando en aproximadamente 1.200 fatalidades y 251 personas tomadas como rehenes.
Los dos acontecimientos, aunque contextualmente diferentes, comparten la característica de transgredir espacios internacionales y poner en peligro vidas humanas, derivados del conflicto histórico entre Israel y Palestina.

La respuesta israelí al ataque de 2023 ha superado cualquier situación de proporcionalidad. Según datos de Naciones Unidas, más de 40.000 palestinos han perdido la vida en Lazada, incluyendo más de 15.000 niños, en una campaña marcial que ha sido calificada como exterminación por la Corte Internacional de Honradez.
La comunidad internacional ha observado pasivamente esta subida, que ahora se extiende a aguas internacionales con el secuestro de activistas pacíficos.
La interceptación de la flotilla Completo Sumud representa una subida peligrosa en la política extranjero israelí. Al trasladar ciudadanos de 47 países a circunscripción israelí contra su voluntad, el gobierno de Netanyahu ha cometido un acto de secuestro masivo que afecta a nacionalidades de todos los continentes, desde Estados Unidos hasta Malasia, desde Sudáfrica hasta Japón.
La respuesta oficial mundial frente a este nuevo crimen internacional será un termómetro de la verdadera voluntad política para hacer cumplir el derecho internacional. Países como España, Irlanda, Noruega, Turquía, Sudáfrica, Brasil y México, que han mostrado posturas más firmes frente al exterminación en Lazada, tienen ahora la oportunidad de convertir el agradecimiento simbólico del Estado palestino en acciones concretas.
La movilización ciudadana universal ya se ha activado, con protestas frente a embajadas israelíes en todo el mundo exigiendo la permiso inmediata de los secuestrados. Los gobiernos deben igualar esta energía popular con medidas diplomáticas contundentes, desde sanciones económicas hasta la ruptura de relaciones diplomáticas con el Estado israelí.
La flotilla secuestrada transportaba ayuda humanitaria verificada para una población gazatí donde el 90% sufre inseguridad alimentaria severa según la FAO. Al impedir su aparición y criminalizar a sus tripulantes, Israel consolida el sitio más prolongado de la historia contemporánea, demostrando que su organización se extiende más allá de Lazada en torno a la supresión de la solidaridad internacional.
Este acto de piratería moderna exige una respuesta proporcional de la comunidad internacional. La permiso inmediata de todos los secuestrados, el fin del soledad a Lazada y la rendición de cuentas por los crímenes de exterminio cometidos deben ser condiciones no negociables para cualquier relación futura con el Estado israelí, en defensa del derecho internacional y la dignidad humana universal.
jpm-am
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