Antifa, como se describe en el Memorando presidencial de seguridad doméstico (NSPM), lo es todo y cero. Está en foros y redes sociales y reuniones en persona. Es en organizaciones educativas e instituciones sin fines de provecho. Son protestas (“disturbios”) no solo en Portland, sino asimismo en Los Ángeles, ya sea en contra de las políticas de inmigración de Trump o, por separado, “disturbios contra la policía y la ‘ecuanimidad penal'”. Es el doxxing de agentes de hielo enmascarados y armados. Es la “retórica” en las balas que se alega que está grabada por el perjudicial de Charlie Kirk, refiriéndose, al parecer, a una carcasa de bala sin usar con un combo de recadero de videojuego.
Por lo tanto, Antifa podría ser un irreflexivo con una máscara negra que arroja un briqueta en una cámara de CCTV en una instalación de hielo. Antifa podría ser la abuela en la reborde sosteniendo un anuncio que decía “Donald Trump es un fascista”. Antifa es ACAB. Antifa es tener sexo hielo. Antifa no es reyes. Antifa podría ser un asociación de leída, una enseñanza, una solicitud de Instagram para la ayuda mutua. Antifa podría ser la aplicación IceBlock, y la App Store podría estar proporcionando soporte material para el terrorismo.




