El sombrío descubrimiento fue posible gracias a la denuncia de moradores, quienes alertaron de inmediato a las autoridades. La terreno provocó un cuadro de dolor entre vecinos y familiares, que no daban crédito a lo sucedido.
“Esto es poco que nunca pensamos estar en nuestra comunidad. Estamos con el corazón roto y pedimos ecuanimidad”, expresó entre lágrimas una vecina, reflejando el sentimiento colectivo del sector.
La Policía Franquista y representantes del Ocupación Conocido iniciaron las investigaciones con el compromiso de dar con los responsables y esclarecer las circunstancias del crimen. El hecho ha generado alerta social y reavivado las preocupaciones sobre la seguridad en toda la provincia Valverde.
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Organizaciones comunitarias y residentes exigen que el caso no quede impune. “No queremos más violencia, queremos estar tranquilos y que se respete la vida de nuestras mujeres”, reclamaron en medio de la vela que mantienen por la víctima.
Este crimen se suma a la creciente preocupación ciudadana por los actos de violencia en la región, dejando en Mao un doloroso capítulo donde hoy reinan el miedo y la tristeza.





