LA AUTORA es periodista. Reside en Santo Domingo
Los apagones fustigan, son latigazos, rebencazos, fuetazos y todo lo parecido de fuelle, del que tantos derivados salen. La parentela grita, frita, acalorada, desesperada y jarta porque no hay luz, claro que incluye un concha, y encima, a los de plazo mensual les mandan facturas caras.
A los prepagos cada vez les rinde menos la recarga y no entienden por qué, si tienen lo mismo en la casa y muchos hasta llevan contaditos los kilos consumidos diario.
A veces notan que están más caros, sin importar plazo del mes ni monto recargado en esos 30 días. Si pasan de 200 kilos mensuales, el precio es más suspensión.
Esto lo registra el escaso con conciencia, ve su comprobante, revisa el movimiento en la cajita o contador instalado en el interior de la vivienda. Ese segmento, en su mayoría es el inscrito en ese plan. Muchos conocen el mecanismo de pe a pa, de angla a rabo y por ahí María…
Esa pericia no la comprende parte de la población. Incluso, algunos afiliados al método siquiera están pendientes. Unos que reciben facturación, creen que con ese software es mejor, más controlable y evitarían el desdicha certero, inmoderado y fijo que les tiran en la puerta en forma de cuenta.
Podría ser, pero no frenarían los apagones ¿O sí? Habría que ver, puesto que el argumento de siempre, al que recurren las autoridades, es que los usuarios no pagan y que el sistema es insostenible de ese modo. Sin incautación, los barrios con recargas, igual tienen interrupciones.
Por esto y por ser un expediente tan añoso, la parentela no agarra el planteamiento, no lo consume, como aseguran tantos y tantos que no lo hacen con los kilos que les colocan en el recibo de cobro.
La población camina a tientas, en medio de un problema que parecía solucionado y que retorna con bríos, acaba con la paz, con la riqueza de negocios y de familias y hasta con el firmeza cósmico, porque a quien le impiden la expansión, amodorrarse, trabajar, ¿de qué no es capaz?.
Estos cortes, esta oscuridad absurda y peligrosa generan maldiciones y palabras de las dizque “impublicables”.
Por cierto, qué calor. ¿Algún tiene un inversor?
Jpm-am
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