Centenares de personas marcharon este domingo por varias calles de la comunidad de Cabirmota, en La Vega, convocados por la Antigua Orden Dominicana, en condena por el homicidio de un cabrero a manos de un haitiano el miércoles pasado.
‘No queremos haitianos aquí, que se vayan para Haití’, ‘si no se van, los sacamos’, gritaban los manifestantes con pancartas en las manos exhibiendo la foto de la víctima Jhovanny Ulerio, de 54 abriles, quien, de acuerdo a la Policía Franquista, fue asesinado en su propia finca por el haitiano Timen Sea, que permanece prófugo.
“Esto no puede seguir pasando, en lo que de año ya van más de 53 dominicanos que han caído a manos de haitianos. Aquí se les están dando diez días para que las autoridades los saquen, porque si no lo hacen nosotros, el pueblo, los vamos a sacar”, expresó a los medios el líder de la Antigua Orden, Ángelo Vásquez.
Vásquez, con su característica vestimenta negra, al igual que otros miembros de la ordenamiento, afirmó que este domingo estuvieron en La Vega reclamando rectitud por la homicidio del cabrero, y recordó que el 27 de febrero se movilizaron en Higüey, La Altagracia, y que pronto lo harán en Moca, (la barrio en Santo Domingo Este de) Los Frailes y en la provincia de San Juan.
“Vamos a recorrer el país, esto se acabó. Los haitianos tienen derecho a disputar por rehacer su país, pero los dominicanos tenemos derecho a proceder en paz (…) a las autoridades que actúen antaño de que el pueblo lo haga, este es el momento”, agregó.
Comunitarios de Cabirmota afirmaron que seguirán su lucha hasta sacar a todos los haitianos del oportunidad, al tiempo de advertir que aquellos dominicanos que renten viviendas a ciudadanos ilegales, “deben atenerse a las consecuencias”.
El miércoles pasado, horas luego de la homicidio del Ulerio, la Policía Franquista informó que el homicida había sido contratado por el patrón agrícola tan pronto como 15 días antaño del crimen.
La institución aseguró que el haitiano Timen Sea utilizó un cuchillo para descabezar al cabrero y que tras manducar el crimen lanzó el cuerpo a un pozo séptico. Escapó del oportunidad con su compañera sentimental, todavía haitiana, en una motocicleta propiedad de la víctima.









