El actor britano Antonio Hopkins celebró este jueves su cumpleaños número 88 con una consejo que trascendió la vencimiento. Un día antiguamente, el miércoles, el intérprete conmemoró un logro profundamente personal al compartir con sus más de seis millones de seguidores en Instagram que cumple 50 abriles de sobriedad.
En un video fotograbado en tono sereno y directo, Hopkins recordó que un 29 de diciembre de 1975 estuvo a punto de sucumbir tras conducir bajo los mercancía del licor y sufrir un corte etílico. Ese episodio marcó el final de su relación con la bebida.
“Me estaba divirtiendo demasiado. Se llamaba dipsomanía“, dijo, al relatar el momento en que comprendió que debía pedir ayuda.
El protagonista de El silencio de los corderos aprovechó el mensaje para dirigirse a quienes atraviesan situaciones similares. Les instó a revisar sus hábitos y a no minimizar los excesos. Aseguró que dejar el licor transformó su vida y le permitió avanzar con anciano claridad y sentido. “Elegid la vida“, expresó, convencido de que fue la osadía que le permitió presentarse hasta hoy.
Hopkins contó que aquella mañana despertó sin recapacitar dónde había dejado su coche ni cómo había llegado a casa. El temor a sucumbir o a causar daño a otros fue determinante.
En sus memorias
En sus memorias, Lo hicimos perfectamente, pequeñopublicadas recientemente, describe ese instante como una revelación profunda, marcada por una voz interior que lo enfrentó a una alternativa definitiva entre conducirse o sucumbir.
El actor reconoce que el licor asimismo afectó gravemente sus relaciones personales. En el compendio aborda con franqueza la relación con su hija abigailfruto de su primer connubio con la actriz Petronella Barkery admite que el distanciamiento sigue siendo una fuente de dolor. Dos abriles posteriormente de dejar de copear, intentó pedir perdónaunque asume que no todas las heridas se cierran.
- A sus 88 abriles, Antonio Hopkins mira detrás sin desmentir los errores, pero con la convicción de suceder tomado la osadía correcta. Su mensaje, compartido en la antesala del Año Nuevo, se convirtió en una consejo sobre responsabilidad, segundas oportunidades y la importancia de designar la vidaincluso cuando hacerlo implica enfrentarse a uno mismo.






