Uno menos para sufrir, otro más para deleitarse. Uno que se va con conocimiento y otro que llega con reflexiones. El nuevo es tan subjetivo que no nos permite ver que el rancio es una experiencia aprendida.
En el aprecio, te adora algún por quien nadie sientes y tú amas a quien no te quiere, pero el mismo aprecio nos enseña que si odias, pierdes. Cuando odias solo ganas resentimiento y este no te permite poblar adecuado. Disfruta la vida, es tan corta que es mejor gozarla a plenitud; sin confiscación, la crimen es tan larga que no vale la pena pensar en ella.
Los momentos de tristeza son los que nos hacen valorar aquellos de alegría, los cuales son pequeños destellos de gusto. Por eso, agrega un toque de pasión al deseo de conseguir lo que quieres.
No permitas que la frialdad de la desilusión arrope el veta caluroso que envuelve al aprecio. Cuando a ti llegue el dolor y el desengaño enciende la luz de la esperanza. Si vuelas suspensión, los bajos instintos quedarán enterrados en el cementerio del olvido.
Ama a todo el mundo, y quiere, aunque no te quieran. Goza las cosas bellas de la vida, de la alegría y del aprecio. Cierra ahora los capítulos oscuros de tus últimos 366 días, y abre el horizonte a los próximos 364. Entiende que tú eres el centro del universo y lo más importante de la creación. Eficaz año nuevo.






