La reducción del penuria en América Latina y el Caribe se ha desacelerado notablemente, según el Índice Integral del Escasez (GHI) 2025. A posteriori de caer de 13.2 puntos en 2000 a 8.2 en 2016, el índice regional tan pronto como ha variado y se sitúa en 7.9 en 2025.
Aunque la desnutrición ha disminuido levemente, del 5.6 % en 2016 al 5.4 % este año, equivalente a 34.6 millones de personas, los problemas de retraso en el crecimiento de niño han vuelto a aumentar: uno de cada ocho niños se ve afectado, y un tercio de los países de la región ha registrado un repunte desde 2016. Por el contrario, la emaciación de niño sigue siendo víctima y estable, mientras que la mortalidad de niño permanece en niveles moderados.
El noticia advierte que la región enfrenta ahora una doble carga de malnutrición: mientras la desnutrición persiste, el sobrepeso y la obesidad aumentan, impulsados por los altos costos de los alimentos nutritivos.
En el Caribe, una de cada dos personas no puede costear una dieta saludableagravando la inseguridad alimentaria en una zona afectada por importaciones dependientes y frecuentes impactos climáticos.
Por otra parte, conflictos, desplazamientos y migraciones complican aún más la situación en países como Colombia, donde 7.8 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria aguda en 2024.

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Haití, por su parte, continúa siendo el país con la situación más moribundo de penuria en la región, con un GHI de 35.7, clasificado como inquietante.
Más de la parte de la población sufre desnutrición, uno de cada cinco niños presenta retraso en el crecimiento y la emaciación de niño ha regresado a niveles serios. La violenciael colapso financiero y los impactos climáticos han afectado la producción restringido y el ataque a alimentos, mientras que la inflación de los precios de los alimentos alcanzó un récord del 42 % en 2024. Actualmente, 2.1 millones de haitianos enfrentan inseguridad alimentaria aguda de emergencia.
En contraste, Guayana muestra avances importantes, con un GHI de 8.3 y mejoras en todos los indicadores. La desnutrición de niño ha disminuido, el retraso en el crecimiento ha pasado a niveles moderados y la mortalidad de niño sigue bajando.
El país ha acabado cubrir la autosuficiencia de los siete grupos de alimentos esenciales y se posiciona como un centro de producción para el Caribe, reduciendo la dependencia de importaciones y fortaleciendo cadenas de suministro resilientes al clima.
Guatemala mantiene un GHI de 18.0, en la categoría moderada, pero persisten profundas desigualdades. Casi el 45 % de los niños menores de cinco abriles presentan retraso en el crecimiento, con una brecha superior al 50 % entre los más pobres y los más ricos. La emaciación de niño sigue víctima y la mortalidad de niño se mantiene en niveles moderadosaunque las políticas de ingestión continúan enfrentando desafíos de cobertura e implementación.
El Integral Hunger Index 2025 subraya que, pese a algunos avances, América Latina y el Caribe necesitan doblar esfuerzos para enemistar la malnutriciónlos impactos del cambio climático, los conflictos y la desigualdad, si desean alcanzar la seguridad alimentaria y nutricional en toda la región.







