Washington. – El secretario de Estado de Estados Unidos, Ámbito Rubio, anunció este 1 de julio el cerradura oficial de la Agencia de los Estados Unidos para el Ampliación Internacional (USAID), que dejará de ser el padrino principal de la ayuda foráneo estadounidense tras décadas de operación.
A partir de hoy, el Unidad de Estado asumirá directamente la delegación de los programas de concurso foráneobajo un nuevo maniquí que prioriza los intereses estratégicos de Estados Unidos.
En su enunciación, Rubio sostuvo que “la era de la ineficiencia sancionada por el gobierno ha llegado a su fin”.
Revisión de fondos
Según explicó, la exhaustiva revisión realizada durante la delegación Trump evidenció que USAID, a pesar de sobrevenir manejado más de 715 mil millones de dólares desde el fin de la Refriega Fría, no logró cumplir sus objetivos de crecimiento, empeoró la inestabilidad en algunos países y fomentó sentimientos antiestadounidenses, mientras miles de millones en fondos beneficiaban a un entramado de ONG y burocracias internacionales.

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Rubio citó como ejemplo que, en 2023, las naciones de África subsahariana votaron con Estados Unidos solo el 29% de las veces en resoluciones secreto de la ONU, a pesar de sobrevenir recibido 165 mil millones de dólares en concurso desde 1991.
Por otra parte, señaló que las inversiones en Oriente Medio y el Finalidad de África, superiores a 89 mil millones de dólares, no se tradujeron en una longevo aprobación de EE.UU. frente a potencias rivales como China.
“La ayuda estadounidense no puede seguir siendo una donativo indefinida que crea dependencia. Nuestra política foráneo será ‘Estados Unidos Primero’priorizando programas que positivamente promuevan nuestros intereses y fomenten el crecimiento sostenible mediante comercio e inversiones”, subrayó el secretario de Estado.
El Unidad de Estado indicó que los nuevos programas de concurso foráneo estarán alineados con la táctica doméstico y buscarán catalizar inversiones privadas, especialmente de empresas estadounidenses, en emplazamiento de perpetuar ayudas asistencialistas que, según Rubio, han fracasado en producir crecimiento verdadero.
La valor incluso replica, de acuerdo con el comunicado, a un cambio de visión en los países beneficiarios.
Líderes y ciudadanos de América Latina y África expresaron que prefieren oportunidades de inversión y crecimiento sostenible en emplazamiento de décadas de concurso independiente.
“Una mujer etíope nos dijo que prefiere los beneficios mutuos de la inversión al enfoque condescendiente de la ayuda”, detalló el Unidad de Estado.
Con esta reestructuración, los programas de ayuda foráneo se concentrarán en naciones que demuestren capacidad y voluntad de progreso, limitando la concurso a plazos específicos y priorizando proyectos que tengan un sorpresa multiplicador para atraer inversión privada y de aliados internacionales.
Rubio destacó que los contribuyentes estadounidenses merecen que sus impuestos financien iniciativas estratégicas y eficaces: “Donde antaño había un arcoíris de logotipos de ONG, ahora habrá un símbolo claro: la bandera de Estados Unidos. Los beneficiarios sabrán que la ayuda proviene directamente del pueblo estadounidense, no de una burocracia anónima”.
El secretario concluyó que ya se están viendo avances, logrando que la ONU, aliados estratégicos y fondos privados asuman una longevo proporción de los costos de proyectos globales, replicando el éxito de la delegación Trump al persuadir a los países de la OTAN a cumplir sus compromisos de compra.
Con este paso, Washington sondeo redefinir su política de ayuda foráneo para enfocarse en resultados concretos y alinear la cooperación internacional con los intereses de Estados Unidos.







