El autor es periodista. Reside en San Cristóbal
Pareciera que el mundo caminara patas hacia lo alto, que la secreto de los nuevos tiempos, es contradecir y revertirlo todo.
Que su objetivo principal, es deshacer, romper esquemas, tirar debajo cimientos y estructuras e instaurar paradigmas, ideas y conceptos supuestamente novedosos para describir o concretar lo correcto.
Y que el pudor, el decoro, la pudicia y la vergüenza, en lo delante deberán escribirse entre comillas, asteriscos y siempre encerrados entre corchetes
Es como pisar la grama, en donde dice que no se haga, murmurar en voz incorporación, en donde se lumbre a cumplir silencio.
Nadar a contracorriente, igual al salmón, para emitir el postrero suspiro de vida, por un nuevo amanecer, en donde todo es permeable.
En donde la intimidad del hogar, más que aprecio, se convierte en un acto reglamentario, con sanciones establecidas, mientras se va yendo a pique y a la deriva el concepto grupo.
Llevándose de paso lo que alguna vez le llamaban principios, cánones, y tradiciones que a rajatablas, y prontamente serán cosas del pasado
Es como mirarse al espejo y preguntarse de quién es la imagen que se refleja en él, temiendo y hasta dudando de no ser uno mismo.
Pero este desconcierto, y este afán de contravenir y desmentir el orden divino ha de tener sus consecuencias.
El constructor, a pesar de su gran misericordia y clemencia, debe estar cogiendo la cuerda y tal vez, ya ni esté mirando para debajo, por causa del hombre y sus tantos desatinos
y pensar que de pequeño era muy frecuente escuchar, Altísimo castiga no está allá. Ojalá y así sea.
Con Altísimo siempre, siempre.
Jpm-am
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