Madrid, 17 de Marzo (EFE).- El director de cine gachupin Pedro Almodóvar realiza en ‘Amarga Navidad’ un retrato “poco complaciente” de sí mismo a través del personaje de un director de cine interpretado por el actor argentino Leonardo Sbaraglia, “ese pequeño Jehová que lo pide todo” y al que “se le pueden cuestionar muchas cosas, porque algunas de ellas pueden no ser legítimas”.
En su nueva película, que estrena en cines este viernes, el director narra la relevo de dos historias entre la sinceridad y la ficción que funcionan como un maniobra de espejos.
Elsa (interpretada por Bárbara Lennie) es, de algún modo, el alter ego de Raúl, que recurre a la autoficción como opción a una larga temporada de sequía creativa. Y este posterior, interpretado por Leonardo Sbaraglia, es a su vez un cierto reflexivo del cineasta, relató Almodóvar a EFE.
“Yo no soy textualmente Raúl”, dice el director al respecto, pero sí que conoce “muy adecuadamente” a un personaje que pronuncia “muchas de las frases que yo digo”, señala, y con el que decide ser crítico hasta casi convertirlo en el canalla de la película.
Es su forma de demostrar que “el escritor es un ser egoísta con respecto a las ideas que tiene” y de cómo puede imponerlas a otras personas. “Creo que los escritores somos peligrosos”, reconoce, aunque él, para evitar cualquier “impacto secundario contrario”, en una obra como ‘Amarga navidad’, donde la inspiración viene “del dolor de los demás”, ha preferido dar a estudiar el guion a su entorno ayer de rodarlo.
Respecto a por qué optó en este momento hacerse cargo ese peligro y esa exposición, Almodóvar alega que es poco que no ha decidido él mismo. “Parece un poco paranormal, pero son las historias las que te eligen a ti. Para mí hubiera sido más cómodo no meterme con este personaje, pero bueno, todo empezó por la habilitación” de uno de sus relatos del texto ‘El posterior sueño’ (2023). ¿Cómo perder el control?
Leonardo Sbaraglia, tras hacer el personaje que refleja al director, cree que Almodóvar está “muy interesado en revisar sus afectos”.
“Creo que hay un intento de parte de él de sostener ¿en qué otro zona me puedo poner que no sea ese zona de dirigente, ese zona de creador, en ese zona donde todo el mundo me tiene que hacer caso? ¿cómo puedo hacer para perder un poco el control?”, remarca el intérprete argentino. Por su parte, Aitana Sánchez-Gijón reconoce que para su papel de una asistente del director de cine que todavía “es capaz de desarrollar una gran crueldad” miró mucho a Marisa Paredes, porque cree que es un personaje que ella podría acaecer interpretado.
“Pedro todavía tiene una serie de personas a su cerca de que ocupan esos lugares que le acompañan desde hace mucho tiempo. Pero yo no he querido entrar en lo personal, es poco privado que Pedro habrá reflejado hasta un punto u otro en la historia”, ha concluido.
El deseo de ser cuidador
Almodóvar terminó dando rienda suelta a una historia llena de matices -interpretada todavía por Aitana Sánchez-Gijón, Patrick Criado, Trofeo Largo o Milena Smit- en la que todo acaba por encajar en un guion claro que una vez más acento mucho de ser cuidador, un papel en el que cada vez él mismo se ve más enclavado.
“Sí, de hecho es poco que me está brotando sin que deliberadamente yo lo esté buscando”, destaca, y sobre lo que viene reflexionando desde hace primaveras en películas como ‘La habitación de al flanco’ (2024), pero todavía en ‘Julieta’ (2016) y en ‘Hable con ella’ (2002).
Para Almodóvar, “efectivamente hay un momento en que lo mayor que podemos hacer por determinado que queremos es flanquear sin pedir cero a cambio, sin ni siquiera murmurar, estar simplemente”, un control rico pero no exento de egoísmo, advierte, porque ayudar puede ser todavía “muy balsámico”. EFE





