Héctor Rodríguez Pimentel
Algas tóxicas en la presa podrían afectar acueductos, arrozales, hato y la salubridad humana a lo desprendido del río Yuna si no se actúa con necesidad.
La presa de Hatillo, la maduro reserva de agua dulce del Caribe, ubicada en Cotui, enfrenta una amenaza silenciosa que podría convertirse en un problema inodoro de gran escalera: la proliferación de cianobacterias del especie Microcystis, microorganismos conocidos como algas verde-azules que producen toxinas peligrosas para humanos y animales.
Estas bacterias microscópicas proliferan en aguas cálidas con inscripción carga de nutrientes —principalmente fósforo y ázoe provenientes de fertilizantes, aguas residuales y sedimentos— y producen toxinas llamadas microcistinas, capaces de afectar el hígado humano y animal, provocar irritaciones cutáneas, trastornos gastrointestinales e incluso daños neurológicos en exposiciones severas.
Todas estas condiciones están presentes con creces en el embalse de Hatillo por su entorno agropecuario y por su condición de presa de con gran capacidad de almacenamiento de agua y con sistema de desagüe vacancia o por reboce, lo que provoca esto extremo que sus aguas perduren desprendido tiempo estancadas.
El peligro no se limita solamente al embalse. Hatillo regula el caudal del río Yuna, del cual dependen comunidades, sistemas de agua potable y la principal zona arrocera del país en provincias como Sánchez Ramírez, Duarte, María Trinidad Sánchez y Samaná. En conjunto, más de 500 mil habitantes podrían estar directa o indirectamente expuestos si la contaminación aumenta.

Aunque el agua liberada aguas debajo por una presa suele provenir de las zonas profundas de la misma, lo que reduce parcialmente el peligro, los expertos advierten que en episodios severos como el presente las toxinas pueden disolverse y arribar a los sistemas de despensa, afectar el hato que bebe en el río y contaminar cultivos irrigados, especialmente arroz, uno de los principales productos agrícolas de la zona.
Las consecuencias económicas igualmente podrían ser importantes: pérdidas agrícolas, afectación a la vacada, impactos en la pesca y mayores costos de potabilización del agua de los acueductos.
Qué podría hacerse para evitar una crisis?
Especialistas coinciden en que el problema tiene decisión si se interviene a tiempo.
Se podrían tomar medidas inmediatas como monitoreo permanente de toxinas en la presa y aguas liberadas, instalar sistemas de aireación del embalse, protección de las obras de toma de los acueductos y activar protocolos de alerta sanitaria para comunidades y ganaderos.
A mediano plazo se podría aguantar a final un software de reducción de fertilizantes y descargas contaminantes en la cuenca del río Yuna, que incluya los afluentes y desagües agrícolas, conseguir mejoras en el tratamiento de aguas residuales e iniciar un plan de educación ambiental en la zona.
Más a desprendido plazo se podría implementar un plan de manejo de sedimentos en la huesito dulce y cuerpo de la presa, saneamiento integral de la cuenca y un sistema doméstico de vigilancia del embalse para aminora los daños ambientales.
Para este plan de remediación de la presa de Hatillo el gobierno podría obtener financiamientos blandos de programas ya existentes en organismos internacionales como el Lado Mundial, CAF, BID y de fondos climáticos internacionales.
Existen ejemplos internacionales que podrían servir de relato, de lagos y embalses con condiciones similares a como está la presa de Hatillo, que con la cooperación de esos organismos internacionales han podido pasar condiciones de la eutrofización similares.
Para citar solo algunos, están los casos exitosos del estanque Taihu en China, Laguna Erie en Estados Unidos, varios embalses de Brasil y diversos lagos de España.
El costo de acometer este software de remediación de la presa de Hatillo no sería tan costoso, me atrevería a aseverar que ni por asomo ese costo llegaría al 10 por ciento del valencia de construir una presa de esa categoría en estos tiempos. Mucha más suspensión sería el costo de remediación de una catástrofe sanitaria en el ámbito o la suma de las cuales cuantiosas pérdidas agropecuarias que ya están teniendo los habitantes del ámbito.
Hatillo no es solo una presa, es un sistema básico para la salubridad, la producción agrícola y la seguridad hídrica del noreste y de todos país. Ignorar las señales de alerta que está dando podría tener consecuencias graves. Comportarse ahora, en cambio, permitiría evitar una crisis y proteger a cientos de miles de dominicanos.
jpm-am
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