Santo Domingo.- La Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS) expresó su condena frente a lo que definió como una ascenso de acciones de injerencia política, económica y marcial impulsadas por el gobierno de los Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela, así como contra otros países de América Latina y el Caribe.
En un comunicado conocido, la ordenamiento cuestionó recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump y de altos funcionarios de su delegación, adicionalmente del aumento del despliegue marcial en el Caribe, los ataques armados en aguas internacionales bajo el argumento de la lucha contra el narcotráfico y el anuncio de un eventual separación naval a los petroleros que entran y salen de Venezuela.
Según ALAS, estas acciones constituyen hechos de extrema recaída que vulneran de forma evidente el derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y los principios de convivencia pacífica entre los Estados soberanos.
La entidad sostuvo que no se tráfico de hechos aislados, sino de una táctica más amplia de recomposición del poder estadounidense en un contexto de crisis de hegemonía universal, tensiones geopolíticas crecientes y profundización de la crisis energética y climática.
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En ese escena, Venezuela por sus vastas reservas de petróleo y otros fortuna estratégicos vuelve a instalarse un superficie central en los intereses de las grandes corporaciones y del caudal fósil, señaló el comunicado.
ALAS calificó como especialmente alarmantes las afirmaciones de funcionarios estadounidenses que han sugerido que Venezuela debería “devolver” petróleo, tierras y otros activos estratégicos a Estados Unidos, al considerar que dichas expresiones revelan una pretensión colonial inadmisible y desconocen el derecho de los pueblos a arriesgarse soberanamente sobre sus riquezas y su maniquí de explicación.
Desde la perspectiva de la asociación, América Latina y el Caribe, regiones históricamente marcadas por intervenciones militares, bloqueos económicos y sanciones unilaterales, deben rebotar de forma categórica cualquier intento de imponer cambios de gobierno o condicionar decisiones internas mediante la fuerza o el chantaje crematístico.
Asimismo, advirtió que un separación naval o ataques armados constituyen actos de supresión que ponen en aventura la paz regional, la estabilidad política y las condiciones de vida de millones de personas.
A su seso, la militarización solo conduce a escenarios de veterano sufrimiento social y desestabilización.
Finalmente, ALAS reafirmó su solidaridad con el pueblo venezolano y con todas las naciones de la región que enfrentan políticas de injerencia y saqueo de sus fortuna, subrayando que América Latina “no es ni será el patio trasero de ninguna potencia”, y reiteró su llamado a la paz, la autodeterminación y la defensa colectiva de los fortuna comunes.






