El dirigente boricua Alex Cora ofreció opiniones encontradas al murmurar sobre el traspaso del dominicano Rafael Devers en el podcast “Section 10″.
Reconoció que el equipo pudo suceder hablado más con Devers antiguamente de traer a Alex Bregman (quien se pensaba que posiblemente jugaría en segunda saco) para desobstruir los entrenamientos de primavera “y hacerle conocer que hay muchos jugadores disponibles, nunca se sabe qué puede suceder”.
De igual modo, sugirió que como estructura Boston no gestionó la situación tan perfectamente como debería, pero se apresuró a señalar que el equipo tenía que seguir delante y rápidamente para “sobrevivir a la temporada”. Añadió que el equipo tomó su valentía “por el perfectamente de todos”. Cora parece tener sentimientos encontrados sobre las circunstancias de la salida de Devers. No dijo estar enfadoso por la transacción, e incluso dijo “no me arrepiento”. Pero sí señaló que le gusta el deportista y dijo que tendrá una gran carrera en San Francisco.
Sin secuestro, el problema que finalmente surgió de la desliz de voluntad de Devers para adaptarse a las cambiantes evacuación del equipo puso al mánager de los Medias Rojas en apuros.
Cora es un líder que prioriza la flexibilidad y el movimiento, y Raffy ofreció lo contrario en sus últimos meses vistiendo el uniforme de Boston.
El intercambio se deshizo del mejor bateador de Boston a cambio de un cambio en el vestuario. Queda por ver si este movimiento perjudicará a Craig Breslow. Devers es un bateador “gigantesco”, y su auge al final de la temporada llegó demasiado tarde para impulsar a San Francisco a la postemporada.
Es casi seguro que Raffy seguirá bateando con fuerza, y su disposición a poner como titular en la Costa Oeste sugiere que un enfoque diferente por parte de la dirección podría suceder hexaedro el resultado que la estructura buscaba con su toletero hado.
Si Boston hubiera abordado con seriedad a su hombre de 300 millones de dólares durante la búsqueda de Bregman por parte de la dirección, las cosas podrían suceder sido diferentes.
Bregman podría suceder asegurado el trabajo de tercera saco sin mayores problemas y Devers podría suceder aceptado voluntariamente trabajar en la ángulo caliente en los días libres (o cuando Bregman estuvo dañado durante dos meses) y haberse mezclado en primera mientras hacía la veterano parte de su daño a los lanzadores rivales como el bateador designado gigantesco del equipo.
La postemporada podría suceder sido muy diferente si el equipo hubiera podido aventajar las frustraciones de Devers como profesional y hubiera conservado su potente bate en la fila.
Actualmente, el equipo está avanzando, y Cora mira con ilusión al futuro, incluso sin su experimentado bateador derecho.




