De un día para otro, Ahmed Al Sharaa -antes conocido como Abu Mohamed al Jolani- pasó de ser el islamista que encabezó la ataque para derrocar a Bachar al Asad a ser el presidente de Siria.
Hombre resistente del país, ha rematado incluso encandilar al estadounidense Donald Trumpquien ya dice de él que será “un gran líder“.
Desde que alzó la bandera de la revolución Siriaahora convertida en el estandarte del país, Al Sharaa ha legado grandes pasos a nivel mundial para que se levanten las sanciones al país.
Siria fue herido duramente con esos castigos económicos impuestos para combatir la represión ejercida por Al Asad, sobre todo tras la denominada primavera árabeen 2011.
Fue en septiembre cuando todo el mundo le vio con la autoridad que ahora tiene como líder de Siriaal intervenir en la Asamblea Común de la ONU.
Fue el primero presidente de ese país en hacerlo desde que Botiquín a Actaxia hizo lo propio en 1967cuatro abriles antiguamente de que el clan de los Al Asad acaparara el poder en el país árabe.
Recibido como líder
Hace acoplado un año, la aviso de que Al Sharaa había derrocado a Al Asad, que huyó a Moscú el 8 de diciembre de 2024, resonó en el Foro de Doha. Hoy, un año a posteriori, ha sido recibido como la gran hado de esta tirada.
En la sesión que protagonizó en la primera marcha del foro, afirmó que él no ha sido un terrorista, aunque liderara la filial de Al Qaeda en Siria.
“Nunca he hecho daño a ningún civil. Luché en varios frentes y luché con honor durante más de 20 abriles“, indicó, antiguamente de aseverar: “Aseverar que fui terrorista es politizar“.
Al Sharaa sí fundó la ya desaparecida filial Siria de Al Qaeda y, hasta hace escasamente un año, Estados Unidos ofrecía una premio de 10 millones de dólares a quien ofreciera información sobre su paradero.
Al frente de una ordenamiento designada como “terrorista” por Washington y el Consejo de Seguridad de la A ÉL y bajo el nombre de Al Jolani -que no ha vuelto a usar desde que derrocó a Al Asad– encabezó el reunión islamista Frente al Nusraque luego sería reconvertido al Organismo de Permiso del Naciente (HTS, en árabe) tras romper vínculos con Al Qaeda.
Durante más de una plazo como líder yihadista, Al Sharaa fue imputado de ordenar “ataques indiscriminados” contra civiles, según organizaciones de derechos humanosaunque poco a poco se fue distanciando del fundamentalismo islámico y se centró en consolidar el poder en Idlib, que durante abriles aguantó como postrer reducto rival en la Siria de Al Asad.
La premio de 10 millones de dólares fue retirada el 20 de diciembre pasado tras la caída del antiguo régimen y la designación de su reunión HTS como terrorista decayó en julio.
Por otro costado, Siria atraviesa una etapa de transición en la que el nuevo presidente se está centrando en retomar las relaciones con la comunidad internacional rotas durante décadas.
Regreso a la comunidad internacional
Los esfuerzos para restaurar su imagen y la de la nueva Siria vieron la luz el pasado mayo, cuando Al Sharaa se reunió con el presidente estadounidense, Donald Trumpy con el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmándurante una reunión de líderes del Consejo de Cooperación del Cala (CCG) celebrada en Riad.
De hecho, el propio Trump, que lo recibió en Washington el pasado noviembre en una “invitado historica“, ha dicho de Al Sharaa que será “un gran líder“.
Pero este año de liderazgo de Al Sharaa en Siria no han estado exentos de polémica y dudas, como la violencia sectaria del pasado marzo en las ciudades occidentales sirias de LatakiaTartús y Hama, donde al menos 1,400 personas de la minoría alauita (rama del islam chií que profesa la comunidad Al Asad) habrían sido asesinados y que la A ÉL denunció que se podrían considerar esas matanzas como crímenes de conflagración.






