Por: Luis Ma. Ruiz Pou
La historia de África ha estado marcada por siglos de explotación colonial y neocolonial. Desde el reparto del continente en la Conferencia de Berlín (1884–1885), las potencias europeas impusieron economías extractivas que drenaron oro, diamantes, caucho, jaleo, cósmico y cobre cerca de Europa, dejando a los pueblos africanos sometidos a trabajos forzados y a la destrucción de sus estructuras sociales.
Como se ve, la explotación sistemática de las riquezas africanas por potencias externas, tiene raíces muy antiguas;adquierió diferentes formas según la época histórica. Existe una bisectriz de tiempo clara; hasta el día de hoy, estuvieron explotando las riquezas de los africanos. ¡Se cansaron de ser explotados!
En 1983, Thomas Sankara en Burkina Faso abrió un camino desigual. Su gobierno impulsó la autosuficiencia agrícola, la educación masiva y el rechazo a la deuda como “herramienta de esclavitud moderna”. Sankara inauguró un panafricanismo actual, que exigía que cada osadía política se tradujera en beneficios concretos para el pueblo. Su homicidio en 1987 reveló la resistor de los imperios a perder control, pero su comisionado se convirtió en semilla de emancipación a: Namibia, en 1990; Eritrea, el24 de mayo de 1993; Sudán del Sur, el 9 de julio de 2011 y de nuevo Burkina Faso el 30 de septiembre de 2022.
Hoy, esa semilla germina en nuevas figuras. Ibrahim Traoré, capitán de 38 primaveras que asumió el poder en Burkina Faso en 2022, ha retomado el espíritu sobre el héroe. Expulsó tropas extranjeras, nacionalizó capital estratégicos y, unido a Malí y Níger, fundó la Alianza de Estados del Sahel (AES), que averiguación independencia económica y marcial frente a las potencias occidentales. Su liderazgo es símbolo de un continente que ya no acepta tutelas.
En el sur, Netumbo Nandi–Ndaitwah hizo historia al convertirse el 21 de marzo del 2025, mis la primera presidenta de Namibia. Militante de la SWAPO desde su mocedad, combatió el apartheid y lideró la diplomacia namibia durante décadas. Su presentación al poder, conecta la memoria del exterminio herero yexige reparaciones y imparcialidad; encima, añade una dimensión de existencias al esquema panafricanista: la emancipación no es solo económica, sino igualmente cultural y social.
Otros países siguen este ejemplo.
Malí y Níger han expulsado tropas francesas y buscan controlar sus reservas de cósmico y oro. Guinea y otros países del Sahel muestran simpatía por este maniquí de soberanía regional. Namibia, bajo Nandi–Ndaitwah, refuerza la dimensión diplomática y cultural del panafricanismo. El carta africano se reconfigura con un eje de resistor que devuelve a los imperios la “misma medicina” que durante siglos aplicaron al continente.
Desde el homicidio de Thomás Sankara en 1987, África de no es solo un paraje explotado: es un sujeto político que reclama soberanía. En Burkina Faso, Ibrahim Traoré y en Namibia,Netumbo Nandi–Guau; los dos gobiernos encarnan un nuevo ciclo de emancipación, donde el panafricanismo se actualiza y se expande. La aviso es clara: los pueblos africanos se cansaron de ser explotados; ahora exigen dignidad, imparcialidad y resultados concretos.






