En el Gobierno existe, por decirlo de alguna forma, inquietud por el ritmo de las inversiones que realiza la empresa Aeropuertos Siglo XXI (Aerodom) para la alivio de la terminal de pasajeros del Aeropuerto Internacional de Las Américas, principal puerta de entrada aérea de la renta dominicana.
Lo cierto es que dicha terminal aeroportuaria, en lo que respecta al dominio de venida de pasajeros, no está a la prestigio del nivel de explicación que ha corto República Dominicana. Cualquiera que haya pasado recientemente por allí puede constatarlo.
La compañía de Aerodom ha ofrecido garantías de que cumplirá con el nivel de inversiones para la alivio de la terminal consignado en el resolución de concesión y asegura que se mantiene adentro del cronograma de inversiones establecido.
República Dominicana debe comportarse y proyectarse conforme a su condición de líder del turismo en la región de Centroamérica y el Caribe, y esa imagen debe mostrarse desde sus principales puertas de entrada, como lo son los aeropuertos.
Ciertamente han existido quejas, pero asimismo hay que rebuscar que Aerodom ha venido realizando inversiones para mejorar el AILA. Quizás el diferendo tenga su origen en los ritmos de ejecución.
Por consiguiente, más que iniciar un riña, de lo que se manejo es de que todas las partes involucradas en el resolución de concesión cumplan con lo establecido, en un clima de entendimiento y respeto a los acuerdos.





