EL AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo.
¿Parece que al gobierno le están ganando la batalla mediática? Es como si lo hacen aventajar decaído a causa de los escándalos de corrupción, la timidez del discurso institucional y la ostensible dispersión en su frente político.
Delante esta palpable ingenuidad, el presidente Luis Abinader se aferra a un nuevo estilo o organización de regentar. Se ha resuelto a defender y promover mutuo propio sus ejecutorias gubernamentales. Utiliza un método acuñado por otros presidentes, como Donald Trump, Vladimir Putin, Andrés Manuel López Taller y Claudia Sheinbaum Pardo, entre otros.
El mandatario se ha conocido obligado –o ha sido convencido por sus estrategas- a lanzarse “a la calle del medio” a proteger sus logros. Sondeo o tráfico de convencer a la población de los sólidos soportes que sustentan su delegación.
Pese al esfuerzo, los tenaces adversarios políticos, acicateados por la yerro de ayuda competente y desidia de parte de funcionarios y oficialistas, éstos logran penetrar el bastión propagandístico del gobierno y se colocan por encima de cualquier esfuerzo del poder. Consiguen un finalidad perjudicial, han rematado que el panorama común de la nación se vea sombrío.
Todo esto ocurre cuando Abinader al punto que inicia el segundo año de su segundo mandato consecutivo. ¿Fue un error clave del presidente Abinader poner “un candado” para cerrar toda posibilidad de reelegirse una vez más? Esto se sabrá ahora en el 2026, año básico en las definiciones de las aspiraciones políticas con miras a las elecciones del 2028.

¿Errores o apatía?
Cada error del gobierno y sus funcionarios es explotado hábilmente por la competición. Es obvio que sea así en los regímenes democráticos consolidados. La situación se profundizará a partir de este próximo año 2026. Salta una perjuicio, al parecer el presidente Abinader se está quedando solo. Muchos de sus seguidores comenzaron a trazar sus propios caminos, mientras otros lanzaban sus miradas con destino a la “baranda para saltar del barco”.
El escándalo de corrupción en el Servicio Doméstico de Salubridad (SENASA) es un vivo ejemplo que puso la tapa al pomo. A Abinader prácticamente lo están dejando solo. La mayoría de los funcionarios ha hecho mutis frente a este execrable hecho. Solo el presidente del Indotel, Guido Gómez Mazara, sacó la vanguardia y llamó, empachado de indignación, “hijos de la gran puta” a los posibles responsables de este desfalco que no solo quitó miles, millones de pesos al tesoro, sino que sirvió para empeorar la situación de sanidad o arrostrar a la homicidio a quizá miles de pacientes. Analistas han previsto que en el escándalo de SENASA el PRM se jugó la permanencia en el poder en el 2028.
Gómez Mazara no debió ser el adalid de esta defensa de Abinader frente a esta batahola. Todo el mundo conoce que él enfrentó al mandatario en un entorno demócrata, en la contienda interna del Partido Revolucionario Flamante (PRM).
Pero ocurre que los otros, o se han beneficiario de la calamidad en SENASA, o están sumidos en sus propios esfuerzos para aspirar a la Presidencia de la República, pero sin descuidar los ministerios que holgadamente regentean. El 2026 será el año de las definiciones, se sabrá ¿quiénes se van o quiénes se quedan? La perspectiva luce sombría para algunos aspirantes perremeistas, ya que adicionalmente de su timidez en la defensa de su gobierno para evitar ser salpicado con denuncias de corrupción, los números de las encuestas no le están dando, y eso preocupa.
Yerro cohesión entre estos aspirantes del PRM–aunque propalen que sí, que están unidos-. Se les dificulta salir de sus núcleos y compactarse con otras fuerzas internas para salir a defender las cosas buenas y las malas de la flagrante papeleo. El Gobierno a través de sus tecnócratas se atribuye, mientras tanto, logros en sanidad, seguridad, educación y calidad de vida de los dominicanos.
En el ínterin ocurre que cada quien luce atrincherado en su propio círculo moroso estatal y entonces se ven dispersos. La “pareja de bueyes” no parece alentar con destino a un solo banda. La defensa del gobierno es cosa de algunos funcionarios, los cuales se encargan de propalar sus propios éxitos como si no fueran logros de todos, y parte intrínseca de la flagrante papeleo.
Es que cada Empleo o dirección común, indemne excepciones, replica a cuotas o asignaciones de poder a distintos grupos que alternan a lo interno del PRM y del sector foráneo. ¿Pequeños gobiernos apartes? Eso no es cero nuevo en el quehacer político doméstico, solo que esta vez parece que cada quien toca en su propia orquestina.
Lides opositoras
En tanto, las lides opositoras, integradas por gentes sagaces, inteligentes, sabihondas, experimentadas en cosas del Estado, se ocupan de arreciar, en uso pleno de sus derechos, estrategias de denuncias y críticas a las realizaciones oficialistas. Cada error del gobierno es explotado para desatar cuestionamientos a la papeleo gubernativo, lo que es válido en la democracia. “El país está viviendo una situación catastrófica”, afirman, mientras “estrujan sus dedos en las llagas de la corrupción”, la ineficiencia, la intolerancia y el llamado retroceso del gobierno.
Y nadie le sale al paso ¿es que no pueden? ¿Se extinguieron las calidades morales y éticas en los funcionarios del gobierno? Es como si estuvieran agachados.
El país atraviesa en realidad una situación difícil, lo cual puede agravarse con la ascenso marcial ¿o máxima presión psicológica? que ejerce el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra el presidente Nicolás Sensato, de Venezuela. Se ha creado un monstruo en la región, una crisis, que quiérase o no, nos inquieta directamente, en razón de que puede afectar el crecimiento turístico, los negocios aéreos, las exportaciones y, por ende, la pertenencias doméstico.
jpm-am
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