En el año 1938 se publicó en la ciudad de Santiago de los Caballeros una obra que, sin proponérselo de modo explícita, marcaría un hito fundacional en la historia cultural y gastronómica de la República Dominicana.
Se proxenetismo del volumen La cocina dominicana: recetas prácticas culinarias y consejos de caudal domésticaescrito por Eulalia Cordero Infante y publicado por la Editorial El Diario.
Durante décadas, este volumen permaneció prácticamente invisible para el gran sabido dominicano, a pesar de su extraordinario valencia como documento histórico, social y culinario.

Hoy, gracias a un esfuerzo de rescate institucional encabezado por la Corporación Dominicana de Restauración (ADG), esta obra vuelve a vivir el extensión que le corresponde como el primer volumen de restauración dominicana debidamente documentado.
El hallazgo de un ejemplar conservado en el Archivo Universal de la Nación —fruto de la investigación realizada por José Gabriel Atiles Bidó en nombre de la ADG— ha permitido devolver al país una cuchitril esencial de su memoria culinaria.
Un hacienda desconocido en su propia tierra
Con este relevante rescate documentalrealizado por Atiles Bidó en representación de la ADG, se pesquisa colocar la obra de Eulalia Cordero Infante en el centro del debate sobre identidadpatrimonio y civilización gastronómica doméstico.
Si correctamente el texto está claramente contextualizado en la época de la dictadura de rafael l. —incluyendo una dedicatoria al “Generalísimo”—, ello no impide dirigir el objetivo esencial de este rescate: honrar la memoria de su autora y destacar el valencia culinario, cultural y doméstico de su obra, así como su aporte temprano y consciente a la construcción de una identidad gastronómica dominicana.
Más que un formulario: un manual de identidad doméstico
Eulalia Cordero Infante concibe la cocina no como una simple faena doméstica, sino como un arte, comparable a la pintura o la música.
Desde esta perspectiva, el volumen trasciende el formato tradicional de formulario para convertirse en un auténtico manual de formación del hogar dominicano de finales de la lapso de 1930.
Entre los instrumentos más relevantes de la obra destacan:
1. Nacionalismo en el plato. El volumen constituye un claro manifiesto a valimiento de lo propio.
La autora defiende el uso de productos locales frente a ingredientes importados o considerados “exóticos”, exaltando el valencia nutricional y cultural del maíz y lamentando su desplazamiento progresivo por el arroz, ya entonces dominante en la mesa dominicana, impulsado por políticas alimentarias propias de la era trujillista.
2. Recetas con historia. La obra recoge platos emblemáticos como el agujeros peligrosos y los sarullos, cercano a recetas de carnes, aves, pescados, locrios y postres elaborados con frutas tropicales como la jagua, la guanábana y el cajuil. Fuego especialmente la atención el tratamiento del sancochopresentado como la “bandera del buen alegría” doméstico.
3. Ritual y caudal doméstica. Más allá de la cocina, el texto instruye sobre el arreglo de la mesa —manteles de damasco, encajes, flores, loza y cristalería— siempre bajo el principio de que una buena mesa debía estar “al radio de todas las fortunas”.
La elegancia y la sobriedad conviven con una constante preocupación por el reducción, el orden y el utilización racional de los fortuna.
4. El rol de la mujer y el bienestar emparentado. Dirigido a las “amas de casa” y a las “futuras dueñas del hogar”, el volumen establece una relación directa entre la salubridad, la bienestar emparentado y la correcta preparación de los alimentos.
Incluye recomendaciones sobre higienedigestión, estructura de la cocinaagencia de fortuna y planificación de menúsreflejando el papel central que la mujer ocupaba en la estructura social y emparentado de la época.
5. Estructura y contenido de la obra. El volumen cuenta con aproximadamente 150 páginas, incluyendo amplias secciones dedicadas a la caudal doméstica y la planificación del hogar. Su estructura comprende:
- · Inmersión y contexto político, con dedicatorias y reflexiones sobre la cocina como arte y saco de la caudal emparentado.
- · Consejos prácticos y normas de calificativo en la mesa.
- · Sección central de recetas, organizada por platos emblemáticos, bases alimentarias, proteínas, entradas y acompañamientos.
- · Postres, dulces criollos y helados elaborados con frutas tropicales.
- · Bebidas y coctelería, con recetas de identidad regional como Cocktail Trujillo, Cocktail Cibaeño y Cocktail Yaque.
- · Capítulos dedicados a caudal doméstica y propiedades alimenticias.
- · Propuestas de planificación de menús semanales.
Conclusión
El rescate del volumen La cocina dominicana: recetas prácticas culinarias y consejos de caudal doméstica (1938) por parte de la Corporación Dominicana de Restauración constituye un auténtico acto de honestidad histórica y cultural.
Al redescubrir a Eulalia Cordero Infanteno solo se recupera un conjunto de recetas antiguassino la primera intención documentada de especificar qué significa tomar como dominicanos.
Es embajador —con evidencias de tener cruzado fronteras académicas fuera del país— regresa finalmente a casa para ser estudiado, valorado y compartido por su verdadera depositaria: la sociedad dominicana.
Un detalle final
Próximamente, la Corporación Dominicana de Restauración publicará la tercera tirada de la Lazarillo gastronómica dominicana.
Esta incluirá una sección bibliográfica especializada donde se pondrá a disposición del sabido el PDF del volumen llamativo de Eulalia Cordero Infantecomo parte del compromiso de la ADG con la investigación, la memoria y la difusión del patrimonio gastronómico doméstico.






