En el PLD siempre pasa poco que obliga a uno a respirar hondo ayer de comentar. Este miércoles, un agrupación de dirigentes morados—encabezados por el diputado Gustavo Sánchez—decidió sumar un acto en apoyo a la “candidatura” presidencial de Gonzalo Castillo para el 2028. Todo muy adecuadamente, muy organizado, un poco saciado… excepto por un detallito: el candidato no apareció.
Y lo peor: habían dicho que por lo menos llamaría. Pero ni señal, ni nota de voz, ni un “estoy en ruta”. Cero. Silencio invariable.
Gustavo Sánchez, sin inmutarse, repitió que Gonzalo sí aspirará—aunque Gonzalo no lo ha dicho—y que su esquema es “un sentimiento doméstico” interiormente del PLD. Bueno… si ese sentimiento fuera una canción, parece que Gonzalo la tiene en silenciarporque ni se dejó ver ni se reportó.
Pero ahí no acaba la cosa. Sánchez aseguró que 30 de los 47 miembros del Comité Político ya están montados en el barco gonzalista. Eso sí, nadie hará trabajo sabido todavía. O sea, hay apoyo… pero en secreto. La organización del “te apoyo, pero no me quemen”.
Mientras tanto, el acto seguía: consignas, aplausos, discursos, emoción… todo sin el protagonista. Es como anunciar un concierto de Romeo y que aparezca el coro, el DJ, los bailarines y el sabido, pero Romeo no. ¡Y sin siquiera un mensaje huecograbado!
Este episodio deja claro que el PLD está en una período donde la desesperación por constreñir un liderazgo los hace cometer estos disparates: un acto de apoyo a un candidato que no fue, no habló y ni siquiera confirmó si quiere ser candidato.
Si Gonzalo está tanteando el circunscripción, que lo diga. Si está meditando, que avise. Si está durmiendo, que lo despierten. Pero no hagan perder tiempo a su propia clan montando tarimas sin protagonista.
Porque así, sinceramente… No relajen así.







