La intensidad de los aguaceros enviados desde la distancia por la tormenta Melissa causó daños importantes en el campo sujetos todavía a una medición precisa, aunque la moneda tiene otra cara: la que lleva a devolver al desborde hídrico del engendro el que hoy los embalses de la mayoría de las presas puedan prodigar riegos para cultivos de al menos dos regiones y más megavatios-hora (MWh) generados por sus turbinas por encima de lo ordinario y en alivio a los apagones.
Pero solo por lo ocurrido con plantaciones de arroz de todo el país que han quedado bajo el agua que daña masivamente las raíces de las plantas y facilita el ingreso de plagas a la plantas que sobreviva, se justificaría que el Gobierno emitiera una información formal de emergencia que allane el camino a medidas de excepción para acelerar ayudas y malquistar la caída de producción con la especialización de bienes.
Puede deletrear: La tratamiento del cólera a la Rep. Dom.
Una desgracia adicional a la que para los arroceros representa la exterminio de barreras a importaciones baratas del forúnculo desde Estados Unidos amparadas por el tratado DR-Cafta y que tendrían consecuencias muy negativas para el campo, equiparables a las de la tormenta, y que el Poder Ejecutor pone empeño en contrapesar.
Las autoridades del sector están colocadas en compás de prórroga de asignación de bienes desde otras instancias y dicen tener ligero un plan de energía para proporcionar colaboración a cultivadores de otros renglones en las medidas que corresponde. Aportes que serían imprescindibles para emprender nuevas siembras en un momento en que se da por sabido que República Dominicana ya emitió el total de cuantiosos bonos de endeudamiento que presupuestalmente le corresponden para en este año guatar los huecos causados por agudas incapacidades de cuestación.
La trámite pública está, por otra parte, presionada por sectores de concurso dados a emplear los apuros del Gobierno en pesquisa de aprobación ciudadana. Han saliente de su silencio -y de su criticada descuido de respaldo a las medidas de contingencia- para exigir indemnizaciones para los productores que hayan sufrido pérdidas, quedando sin medios para saldar deudas con los bancos.
El impacto de la perturbación atmosférica -que persiste mientras se retira- ha tenido dimensión franquista y no en balde los diferentes grados de alertas llegaron a cubrir gran parte de la geodesía dominicana. Fue sentida en diferentes alcances por agricultores de San Juan, Elías Piña, Barahona, Independencia, Pedernales, Azua, Baní y San José de Ocoa, entre otras localidades. En casi todos esos sitios esperan ayuda.






