En la novelística romántica ´Como si al mundo le importara´, “Lía ve por primera vez, en un concierto, a Abel cuando él solo es un cantante sexy y aún no se conocen. Ella sabe, aunque no le encuentra explicación, que va a enamorarse de él”, señala a Efe la autora del ejemplar, Armada Romeroperiodista, argumentista y escritora.
Es que, “como afirma Lía en la novelísticaal final, de lo que te acuerdas no es de cuándo ellos se fueron de tu vida, sino de cuándo llegaron”, apunta Romero.
La autora explica que en esta obra de ficción “acertar había prometido al mundo no enamorarse nunca más y hacía más de tres abriles que no daba un beso de verdad, pero iba a retornar a darlo, amando. Abelquien sabe; seguramente que no, pero ahí estaba, a punto de saltar al vano”.
Una novelística romántica sobre el aprecio en las redes
Romero profundiza con su novelística en las aristas emocionales de acertar y Abel“unos personajes que sin pretenderlo están deseando enamorar”, pero su ejemplar además plantea los desafíos del aprecio en la era de las redes socialesque juegan un papel esencia en el avance de la relación entre los protagonistas de la obra.
“Luego de conocer a Abel, acertar se pregunta cómo puede retornar a verlo. La respuesta consiste en apelar a Instagram (IG) para buscarlo”, explica la escritora.
“Bendecido Internetel partidario del contrabando amoroso. ¿Cómo ligábamos ayer?”, piensa acertarque se ha vuelto loca por Abelsolo con verlo cantar en directo y ahora está convencida de que va a activo poco entre ellos. Así que prueba. Comienza clicando en SEGUIR, en la página de perfil de Abel en la red social.
Luego “todo ocurre demasiado rápido. Él acepta y comienzan a platicar“, según este relato romántico.
Romances literarios que reflejan el mundo de Instagram
“A partir de ahí, las redes serán las aliadas de acertarpero además su tirano: su vida transcurrirá entre ´dobles check‘, horas de conexiónetiquetados, iconos, vistos, estados…”, según Romero, que desvela a Efe algunos apuntes de la trama.
Así, a través de Instagram“la protagonista entra en un estado para el que no hay palabra en el diccionario: ´esperandonte´ (la persona que prórroga que llegue un mensaje en una RR.SS.).
Vivirá instalada en esa ansiedad de pupila enamoradaaunque le había prometido al mundo no enamorarse más… como si al mundo le importara”, prosigue Romero.
“acertarla protagonista de esta novelística, pasa a ser el tipo de persona que se enamora hasta más no poder más… y las redes sociales van a jugarle una mala pasada”, según puntualiza.
“Al principio las redes son sus nuevas amigas: son mirillas por las que poder espiar al pequeño que le gusta, son delatoras de todo cuanto él hace, son las confidentes que le dicen dónde está, con quién… y son el contador de su interés por ella en cada ´story´ (contenido que dura 24 horas en Instagram) que él suba, en cada foto, en cada mensaje que acertar y Abel se crucen…” añade.
´Clic a Clic´, de la pasión a la obsesión
“Pero poco a poco y casi sin darse cuenta, la obsesión seguirá creciendo hasta incluso hacerle daño, hasta convertirla en una mujer insegurafrágil, de niño, a la que no le gusta el aprecio“, revela la autora.
“Lo único que le calma esa ansiedad de la distancia supuestoel desapego ´online´, es retornar a verlo. Cuando acertar vuelve a encontrarse con Abel en carne y hueso, todo vuelve a recolocarse. Y entonces respira tranquila”, describe Romero, en un relato afectado que refleja lo que experimentan algunos usuarios que acuden a las redes social en búsqueda de aprecio.
El aprecio“a un ´contrariedad musculoso´ de distancia

Por su parte, la periodista y escritora marita alonso -especializada en estilo de vida, tendencias, civilización pop y relaciones- analiza el papel de las RR.SS. en la creación y el avance de los vínculos amorosos desde una perspectiva más sociológica.
Alonso es autora del ejemplar ´La Hermosura del smartphone´, donde disecciona el impacto efectivo de Tinder y otras ´apps´ de otros en nuestra vida íntima, como usuaria de estas plataformas y como analista del comportamiento contemporáneo, analizando la gran contradicción de que “nunca hemos tenido más posibilidades de encontrar pareja… y nunca ha sido tan difícil”.
“El exceso de perfiles en las plataformas de Internet genera parálisis, sofoco emocional y la sensación permanente de que siempre queda cierto `mejor´ a una distancia de un ´contrariedad musculoso´ (deslizar el dedo sobre una pantalla táctil para interactuar con un dispositivo o aplicación)”, señala la autora.
Alonso considera que “en ocupación de solucionar el problema de la soledadlas ´apps´ pueden agravarlo al promover los vínculos frágilesel ´imagen espíritu´ constante (cortar abruptamente toda comunicación con cierto `despareciendo´ sin previo aviso) y la dependencia del estímulo inmediato”.
Buscando cariño en el universo digital
“El universo digital se ha convertido para muchísimas personas en el contorno valentísimo para despabilarse parejallegando algunos a apelar a plataformas como LinkedIn e incluso Duolingo para entablar una relación amorosa”, señala a Efe.
“En lo que respecta a las redes socialesincluso las celebridades han decidido en muchos casos prescindir de aplicaciones de otros de plazo como Guión y han convertido a Instagram en su Tinder particular”, apunta.
“Pespunte con mandar mensajes privados a la persona a la que se quiere conquistar y en el caso de que el destinatario responda, en muchos casos esas conversaciones digitales terminan en otros e incluso en relaciones sexuales o de pareja“, puntualiza.
Señala por otra parte que a menudo los ´gustos‘Oh, vamos mensajes privados encierran las (mal) denominadas micro infidelidadescuando la persona que los genera tiene pareja.
´Apps´ de otros y redes sociales: pros y contras
Consultada por EFE acerca de las ventajas mi inconvenientes de relacionarse y emparejarse a través de las RR.SS., Alonso rebate que “mientras las `aplicaciones de citas´ tienen como objetivo encontrar parejalas redes no tienen esa finalidad de pulvínulo, por lo que es más conveniente utilizar los sitios que han sido diseñados específicamente para ese cometido”.
Por ejemplo, “con las ´apps´ de otrosgracias a los filtrospodemos asimilar qué tipo de relación búsqueda cierto, su ideología, vida y si esa persona está soltera”, señala.
Por su parte, “lo positivo de las redes sociales es que ofrecen una imagen más total de la otra persona, ya que podemos ver más imágenes, revisar lo que escribe (y cómo lo hace) e incluso revisar las fotos etiquetadas“, explica Alonso.
En las RR.SS. “no hay nadie más revelador que ese apartado en el que las personas no han preferido las fotografías, por lo que no nos hallamos frente a poses perfectas ni filtros“, subraya.
Quizá no seamos tan feos como en la foto de nuestro pasaporte, pero las fotos que aparecen en la “en ocasiones dolorosa” sección de fotos etiquetadas de Instagram puede ofrecer una imagen asaz certera de nuestro aspecto, según esta experto.
La conquista digital, paso a paso
Alonso explica que “lo habitual es que la búsqueda de pareja a través de Internet comience a partir de una ´aplicación de citas´ y que el subsiguiente paso sea apelar a las redes sociales precisamente para tener una radiografía más completa de la otra persona”.
“Aquí lo peligroso es que estamos abriendo la puerta de nuestras vidas. Si una relación no prospera y la otra persona no gestiona aceptablemente el rechazopueden entrar en pasatiempo situaciones de acoso que pueden ser verdaderamente problemáticas”, advierte.
“Actualmente hay personas con pareja que emplean ´aplicaciones de citas´, así como otras que están solteras y encuentran en Instagram una especie de Tinder. En definitiva, los dos mundos (el de las ´´aplicaciones de citas´ y el de las RR.SS.) se mezclan”, asegura.
“Del mismo modo que vemos la televisión sin despegarnos del móvil, poniendo así en marcha la maniobra de `la doble pantalla´, muchas personas que buscan pareja combinan las aplicaciones de otros con las redes“, destaca.
“La pregunta que surge entonces es si toda esta actividad en serie nos pone en contacto con un tercer mundo, aquel que está fuera de las pantallas, o si todo queda en desplazamientos infinitos y conversaciones que no llevan a nadie”, concluye Alonso.





