La estafa a los fortuna de Sensasa denunciada recientemente, es colosal: privatización de áreas de la atención primaria (Puntos Médicos), a almohadilla de contratos Leonines CO fraudulenton un poderoso liga financiero; apropiación ilegal de los montos asignados para medicamentos no tramitados por los afiliados, componendas con centros médicos privados para abultar los gastos de internamientos, y otras modalidades de fraude.
Miles de millones robados a los fondos sociales de sanidad.
Pero en verdad, de la corrupción en Senasa -compitiendo con la “cogioca” de las ARS privadas- viene hablándose desde hace rato. Incluso recientemente la Fuerza del Pueblo (FP), en forma oportunista y sin la pequeño calidad honesto para susurrar de corrupcióndenunció un “ofensa gerencial y financiero” en Senasa, problemas de cobertura, retrasos en autorizaciones médicas y significativa dilación en los pagos a proveedores.
Incluso aseguró que “el deuda operacional del régimen subsidiado de Senasa asciende a RD$3,372.8 millones…”
El Colegio Médico Dominicano (CMD), por su parte, con la credibilidad propia de su trayectoria crítica al sistema de seguridad social, se pronunció en términos más contundentes.
A raíz de esos señalamientos, el lunes 30 de junioLuis Abinader, en su semanal, rechazó categóricamente las denuncias de ambas entidades, calificándolas como “una organización de desinformación para originar susto pública.”
Luego, la reiteración de esas y otras denuncias consistentes -avaladas con nuevas informaciones e inocultable la crisis operativa de Senasa- obligaron al mandatario a recejar y a allantar; haciendo alarde de transparencia y seriedad público, luego de proteger la corrupción en el sistema de seguridad social durante varios primaveras.
En esas circunstancias, Abinader se vio forzado a destituir a Santiago Hazim y a designar su licenciamiento, quien por razones obvias, ha tenido que investigar el escándalo e informarle al país que tras “resumir medios probatorios, presentó una denuncia frente a los organismos competentes en respuesta a acciones lesivas contra ciudadanos por parte de terceros”.
En todo esto hay mucho de teatro y demasiado de procesos judiciales iniciados, que son manipulados al interior de un sistema jurídico vendible y luego se desvanecen.
Está claro que cuando nos aproximamos el tema corrupción-impunidad, o a la proclamada transparencia público, chocamos de frente con las vacas sagradas del gran patronal y sus estafas; con Leonel, Danilo y sus comparsas palaciegas, todavía impunes; con exjefes policiales asesinos y ladrones, burlándose de la sociedad; estafa graves delitos ambientales -pasados y presentes- sin procesar y con una intensa narcopolítica campante y rutilante.





