EL AUTOR es economista y comunicador. Reside en Santo Domingo.
El doctor Milton Ray Guevara, ex presidente del Tribunal Constitucional, fiel seguidor de Juan Pablo Duarte y defensor de la nación, hizo un llamado al presidente Luis Abinader para “que se case con la notoriedad” tomando la fuerte valentía de retirar los restos de Pedro Santana del Panteón de la País. Comparto totalmente esta propuesta del doctor Ray Guevara. Es certamen, correcta y necesaria. Y como él, incluso considero que la permanencia de Santana en ese perímetro “constituye una difícil incongruencia histórica”.
La discusión en torno al retiro de los restos de Santana del Panteón tiene muchos abriles. La vergonzosa valentía de llevarlo la tomó el presidente Joaquín Balaguer, mediante el decreto 1383, del 24 de octubre de 1975. Pero el acto de traslado se realizó en julio de 1978, adaptado dos meses a posteriori que el pueblo dominicano decidió sacar del poder al doctor Balaguer, luego de doce abriles de violaciones constantes de los derechos humanos, y un mes antaño de la entrega del poder a don Antonio Guzmán.
Nadie puede desmentir que Pedro Santana jugó un importante papel en los primeros momentos del arranque de la República, ideada e impulsada por la visión de Juan Pablo Duarte. Nadie siquiera puede disminuir ni ignorar el importante papel jugado por Santana en las batallas del 19 de Marzo y de Las Carreras, que significaron un importante triunfo para consolidar la independencia.
Ahora proporcionadamente, para valorar en su certamen dimensión a un personaje histórico se deben tomar en consideración no solo dos momentos importantes de notoriedad, sino todo su activar en los acontecimientos de los que formó parte y, sobre todo, cómo fue su representación en todos los eventos históricos posteriores a su tiempo de notoriedad.
Pedro Santana, aquel hombre que en febrero y marzo de 1844 actuó como un patriota, en sus actuaciones posteriores se convirtió en un traidor, un antipatriota, un antidominicano y un negador definitivo de todo ese sentimiento patriótico que mostró en aquellas batallas.
Una de sus acciones más incorrectas y antipatrióticas la realizó en agosto de 1844 cuando, como presidente de la Asamblea Gubernativa, emitio la nefasta resolución número 17, que declaraba a Duarte, Sánchez, Grieta y otros trinitarios como “traidores a la nación” y ordenaba su destierro a perpetuidad. Y todavía va más remotamente, pues pedía que fuesen fusilados si regresaban al distrito doméstico.
Luego de desterrar a Duarte y a los principales trinitarios, Santana tomó las riendas del país y en noviembre de 1844, actuando en saco a su poderío marcial obligó al congreso a aprobar una constitución que lo conviertió en un dictador, con el notorio artículo 210.
La representación del genérico Santana como presidente de la República está salpicada de casta, crímenes y abusos en contra de verdaderos patriotas. El 27 de febrero de 1845, para celebrar el primer aniversario de la independencia, su gobierno ordenó el fusilamiento de María Trinidad Sánchez, la tía de Sánchez y una de las mujeres que bordó la bandera doméstico, y del señor Andrés Sánchez, tío De Francisco del Rosario Sánchez.
En 1855, el gobierno de Pedro Santana fusiló al Normal Antonio Duvergé, un gran patriota y héroe independentista. Luego de contemplar el fusilamiento de Duvergé y su hijo, de acuerdo al propio doctor Balaguer, el genérico Santana pateó el cenizas del gran patriota dominicano.

Historial nefasto
El historial nefasto del genérico Santana se mantuvo en toda su vida. Y aunque es necesario asegurar que en cada uno de los crímenes que se cometieron en su mandato presidencial, se hacía un expediente procesal y otras personas ejecutaban las decisiones, lo cierto es que el poder de Santana era que determinaba todas esas acciones.
En el año 1861, Pedro Santana cometió uno de los crímenes más graves que puede cometer un ser humano: traicionar la soberanía doméstico y entregar su nación a otra nación. Santana promovió y dirigió la anexión de la República Dominicana a España. Un crimen de lesa nación. Y en julio de 1861 su gobierno fusiló a Francisco del Rosario Sánchez, líder trinitario y quien se opuso a esa funesta anexión, así como incluso fusiló a los hermanos José Joaquín y Gabino Puello, dos patriotas dominicanos de gran valía.
Como muy proporcionadamente afirma el doctor Ray Guevara, resulta inexplicable que, partiendo de ese historial de actuaciones antipatrióticas y antinacionales, los restos de Santana estén descansando en el Panteón de la País. Y viejo desconsideración es que se encuentren colocados adaptado frente a los restos de María Trinidad Sánchez, una verdadera patriota que su gobierno mandó a fusilar, paradójicamente, para celebrar el primer aniversario de la independencia.
No es solamente el doctor Ray Guevara que le ha enviado un mensaje al presidente Abinader. En el documental “Presidentes dominicanos en la historia”, que realizamos en el año 2021, el historiador Roberto Cassá, director del Archivo Normal de la Nación, afirmó que es “imperativo y honesto” que los restos de Pedro Santana sean retirados del Panteón de la País.
Esa es una gran verdad que todo debemos apoyar. Ojalá el presidente Abinader tenga oídos receptivos. Ya llegó el tiempo de que se corrija ese error histórico cometido por Balaguer, y los restos de Santana sean retirados del Panteón y llevados al Seybo, su ocasión de arranque.
euricabral07@gmail.com
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