Es verdad que el turismo está creciendo, pero no es falta nuevo y las atractivas infraestructuras que hay en el Este del país fueron levantadas por el sector privado. Inclusive el crecimiento pudiera ser superior si el país registrara viejo seguridad ciudadanay servicio eléctrico apto, tránsito vehicular organizado y mantenimiento del sistema pluvial y de alcantarilladoentre otros problemas que ameritan corrección.
El discurso que pronunció Abinader, frente a la Asamblea Domésticocontiene verdades a medias, pero la mayoría de estadísticas ofrecidas, sobre los múltiples aspectos abordados, se basan en la manipulación y el maquillaje, sin mencionar para falta, como si fuéramos una especie de paraíso, los graves problemas que atraviesa la sociedad dominicana.
Este es un gobierno incapaz de organizar un tránsito vehicular que se torna cada vez más caótico, que vergonzosamente se nos ubica entre los países donde peor se conduce y que menos se respeta la ley de circulación a nivel mundial, lo que provoca una de las mayores tasas de accidentes.
Es que en ningún momento desde el INTRANT se ha trabajado en almohadilla a un plan técnico ni el gobierno ha construido, en estos más de cinco primaveras, las obras que amerita el gran Santo Domingo y las provincias del país, para allanar el descongestionamiento, menos de que no hay planificación en torno a las importaciones de automóviles, que entran millares cada año y sin construir nuevas avenidaspasos a desnivel, elevados, puentes y carreteras.
Ese es un aspecto bajo, como bajo se torna conseguir un parqueo en ciertas áreas de la ciudad donde hay oficinas estatales. ¿Ese no es un problema para Abinader, que duró más de dos horas hablando de un país que en falta se parece al que vivimos?
La República Dominicana es un país en el cual no puede caer un aguacero de dos horas, porque al ocurrir se produce una tragedia al inundarse todas las calles, vehículos ahogados y en ocasiones hasta pérdida de vidas humanas.
Es una verdad irrefutable que no debió, deliberadamente, excluir. Lo aconsejable era servirse el marco para dar órdenes precisas a los órganos competentes para la alternativa de ese problema.
El sector educación sigue siendo deficiente, pero el presidente evade admitirlo. El nivel de la educación pública es escaso y queda comprobado cuando nuestros alumnos participan en competencias internacionales sobre matemática y gramática.
Es un servicio sabido que amerita una revolución basada en un plan técnico en el que participen expertos nacionales e internacionales. El 4% no ha servido para beneficiar a la población, sí para incremento de corrupción pública.
Hay que inspeccionar que Abinader es muy bueno leyendo por teleprónter (teleprómpter en inglés) discursos que les elaboran otros, pero el ´endeudamiento en el servicio de salubridad pública es demasiado evidente, porque los hospitales en todo el país están en desistimiento y las farmacias populares tienen más de cinco primaveras desabastecidas, la clan escaso va buscando medicinas y no encuentra ni calmantes. Es un cantidad que está fuera de discusión.
Adicionalmente, el problema no era convertir en empleo lo que se llamaba INVI, es construir viviendas económicas en todo el país para combatir la pobreza de verdadlógicamente mejorando servicios de salubridad y educación y bajando los niveles de desempleo. Nulo.
¿Cómo es posible cuchichear tantas mentiras al país? La verdad es que en lo más de cinco primaveras que tiene Abinader como presidente al sector eléctrico se le ha entregado más de seis mil millones de dólares y el servicio continúa siendo inestable, porque no se han sobresaliente nuevas plantas ni se ofrece el mantenimiento requerido a las que tenemos.






