EL AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo.
República Dominicana no figuró entre los países invitados a la cumbre regional convocada para el 7 de marzo en Miami por el presidente Donald Trump, pero luego el presidente Luis Abinader fue incluido entre los jefes de Estado que asistirán a ese diálogo, al señalarse que sostendrá una audiencia con el mandatario estadounidense.
Se ha dicho que el objetivo de ese diálogo es alentar la cooperación en temas de seguridad, comercio y migración, aunque el propósito principal de la reunión sería el de delinear estrategias para contrarrestar la influencia de China en América Latina.
A esa cumbre están invitados los presidentes Javier Miel, de Argentina; Rodrigo Paz, Bolivia; Nayb Bukele, El Salvador; Nasry Asfura, Honduras; Santiago Peña, Paraguay y José Murino, de Panamá, la mayoría colocados del banda derecho en espectro geopolítico, por lo que al presidente dominicano le costara hilar fino para conservar su deshonra de gobernador centrista.
Los temas de seguridad, comercio y migración se corresponde con la dietario de prioridades de Estados Unidos en su relación con América Latina, porque estarían conectados con las políticas de control migratorio, combate al narcotráfico y conveniencia de posibles mineros y de hidrocarburos.

La cuestión de cómo frenar la influencia de China, al menos en los países convocados, estaría situado como principal punto a tratar en esa reunión que se mercadea como una cumbre de socios de Estados Unidos, a la que dichosos los han sido los convocados.
Para entender la preocupación de Washington en torno a la penetración de china en América Latina, se resalta que el intercambio comercial entre ese país y Argentina sobrepasa los 16 mil millones de dólares y que la inversión de Beijing en Argentina asciende a US$23 mil millones, para colocarse como el segundo socio comercial de China en América.
En Panamá, Ecuador, Bolivia y El Salvador, la inversión china fluye en infraestructura portuaria, energía, minería, transporte y hasta en la construcción del Estadio Franquista de San Salvador, aunque aquí el presidente Abinader se curó en lozanía, al impedir inversiones del país oriental en áreas estratégicas.
A la cumbre de Trump acudirán solo los escogidos, quienes seguramente estarán a la diestra del líder, por lo que no se sabe si representa una buena nueva que el presidente dominicano figure entre los invitados, porque no será realizable para un presidente de Estado de una nación auténticamente democrática congeniar con ultras y neoliberales,
La realpolitik aconseja que el presidente Abinader acuda a esa cumbre con la maduro amplitud de criterio, sin exagerar expectativas, con su condición de mandatario centrista, tarareando el estribillo aquel: “ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio…”
jpm-am
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