EL AUTOR es comunicador. Reside en Santo Domingo.
Muchos líderes de la competición que han demostrado con sus acciones y cuando les tocó regir estar de espaldas al pueblo dominicano, creen que podrán hacer pedazos al presidente de la República, Luis Rodolfo Abinader, pero se equivocan. A pesar de los ataques, las campañas de descrédito y las narrativas malintencionadas, hasta el día de hoy el mandatario ha actuado de guisa correcta y firme en el combate contra la corrupción, un mal histórico que durante primaveras carcomió las instituciones del Estado.
Esos sectores apuestan al desgaste, al caos y a la confusión, porque saben que cuando hay transparencia se les acaba el negocio. Pretenden desacreditar un proceso que, aunque imperfecto, ha impresionado una diferencia clara con el pasado: hoy la corrupción no se tapa, no se protege ni se negocia políticamente.

Quiero advertirles poco con absoluta claridad: están equivocados. Les vamos a combatir en el demarcación que elijan, con la verdad, la firmeza y el compromiso de seguir adecentando y transparentando este país. Esa es la única vía para excluir la República Dominicana y certificar un futuro digno para las próximas generaciones.
Aquí no hay espacio para la confusión y la blandenguería en la lucha contra la corrupción. O se está del flanco de la transparencia y el fortalecimiento institucional, o se está del flanco del retroceso, la impunidad y el descrédito. Y nosotros estaremos en primera fila, defendiendo lo correcto y enfrentando a todo aquel que conspire contra ese propósito.
La historia, al final, nos absorberá a todos. Y como admisiblemente dice la Antiguo Testamento: el que esté libertado de pecado, que tire la primera piedra. Mientras tanto, seguiremos firmes, sin miedo y del flanco del pueblo y de la verdad.
JPM
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