LA ROMANA. El pasado viernes 10 del mes de octubre, la vicepresidenta de la República, Raquel Peña Rodríguez de Antuna, y el director del Servicio Franquista de Vigor, Mario Lodo, hicieron la entrega de la construcción de una nueva ámbito de emergencia, el monolito quirúrgico y el remozamiento de otras áreas del hospital Arístides Fiallo Cabral, valorada en RD$80 millones de pesos.
En esa ocasión, el presidente del SNS aseguró que en dos semanas esas nuevas áreas entregadas iban a estar prestando servicio a la población romanense. Pues resulta que, a más de un mes de esa inauguración, todavía esas áreas de sanidad no han atendido ni a un solo ciudadano, a pesar de la gran inversión económica.
En un itinerario realizado por este medio la pasada semana, se pudo comprobar que el hospital tiene una nueva cara en gran parte de sus instalaciones físicas, pero las puertas de la emergencia nueva y el monolito quirúrgico están cerradas, lo que está obligando al personal médico a seguir trabajando en áreas improvisadas.
Se entiende que esto obedece a que aún no están los equipos completos y necesarios. Este retraso en la entrada en funcionamiento de la nueva emergencia y el monolito quirúrgico está generando malestar entre los pacientes, ya que no caben en la emergencia coetáneo, por lo que tienen que salir cerca de los pasillos para ser medicados, sentados en asientos duros y de metal.
El pasado miércoles se pudo observar a personas jóvenes y de destacamento tiempo sentadas en los pasillos con sueros, teniendo que manejar a la vez el dolor y la incomodidad. Incluso un gran número de pacientes esperaba ser atendido de pie en la emergencia.
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