LA AUTORA es mercadóloga y comunicadora. Reside en Santo Domingo.
A medida que el año llega a su fin, nos encontramos en un momento único de transición. Este tiempo nos invita no solo a celebrar el paso del año, sino asimismo a participar en una profunda advertencia, evaluación y establecimiento de nuevas intenciones. Si proporcionadamente este alucinación introspectivo puede, sin duda, ocurrir internamente de grupos, comunidades o familias, es esencial primero llevarlo a sitio de guisa individual, en nosotros mismos.
Si cada persona se toma el tiempo para crecer y mejorar, asimismo lo hace la pelotón ascendiente, el circunstancia de trabajo, la comunidad religiosa, el partido político o incluso una nación entera. El impresión dominó del progreso personal puede crear olas de cambio positivo que benefician a quienes nos rodean.
Dispongámosnos a entregarse tiempo para estar a solas en advertencia.
No digamos que estamos demasiado ocupados; más proporcionadamente, entendamos de una vez por todas que el concepto de tiempo es simplemente una cuestión de prioridades.
Alejemosnos de las distracciones y el ruido de la vida cotidiana. En silencio y soledad, invitemos a este quehacer interior a Jesús, el camino, la verdad y la vida. Él nos guiará a través de esta actividad reflexiva, iluminando tanto las alegrías como los desafíos que han caracterizado el año que ahora termina.

Mientras reflexionamos, demos gracias por las buenas acciones realizadas y fijemosnos en las áreas donde necesitamos mejorar. Este examen debe incluir una evaluación de lo que aún queda por hacer.
Hay varias dimensiones para explorar durante esta advertencia. La primera es el aspecto espiritual, que albarca todos los aspectos de la vida: los dominios ascendiente, social, profesional y financiero, entre otros. Cada uno de nosotros puede aplicar métodos como el investigación FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades, Amenazas) para instrumentar nuestros pensamientos y evaluaciones. La profundidad de este investigación es una votación personal, dependiendo de cuánto tiempo y percepción estemos dispuestos a trastornar.
La idea no es guatar formularios o evaluaciones; sino motivarnos a usar este momento propicio para participar en un entrenamiento de introspección con el Señor, nuestro unido, que solo desea lo mejor para nuestras vidas.
Al presentarle a Altísimo el año 2025 que está por concluir, asimismo ofrecemos nuestras esperanzas y aspiraciones para el nuevo año que se acerca. Dediquemos nuestras vidas, las vidas de nuestros seres queridos, nuestra nación y nuestro mundo a la presencia divina para que la paz, la alegría y la realización espiritual reinen en nuestros corazones.
Para quienes lo deseen, participar en la Eucaristía es una forma hermosa de marcar esta transición. El 31 de diciembrecuando Jesús Cristo está particularmente presente, poder expresar agradecimiento por las bendiciones de 2025 mientras damos la bienvenida al 2026 pidiendole a Jesús hijo de Altísimo nos asista en hacer su Voluntad es emocionante. Tengan todos un bienaventurado 2026
Compártelo en tus redes:






