
Hoy, jueves 3 de julio del 2025, se cumplen 52 primaveras de uno de los crímenes más crueles cometidos en San Francisco de Macorís por la dictadura de los 12 primaveras (1966-1978) que encabezó Joaquín Balaguer, con el total apoyo, lógicamente, de los Estados Unidos de Norteamérica. Nos referimos al homicidio de William Mieses.
William era un alborotado dirigente estudiantil del sociedad Ercilia Pepín y todo el municipio francomacorisano, al igual que un destacado proselitista de la izquierda revolucionaria que la intolerancia política del régimen yanqui-balaguerista no podía tolerar. Por esa razón sus verdugos, muchos de ellos descendientes directos de la dictadura trujillista, sentenciaron su homicidio, como lo hicieron con cientos de jóvenes en todo el demarcación doméstico.
William fue apresado la mañana del Viernes 29 de junio de 1973, mediante alisamiento de la Policía Franquista en la residencia de una amiga profesora de la calle Papi Olivier donde se resguardaba de la tenaz persecución que, por varios meses, ya había sido sometido por los cuerpos represivos y de caliesajes del gobierno.
Durante 5 días fue masacrado a golpes, con todo tipo de objetos, en el interior del cuartel policial de esta ciudad, que tenía al coronel Virgilio Payano Rojas como comandante de la plaza y el conocido sanguinario teniente Francisco Amézquita como encargado del Servicio Secreto. William, un chavea con tan pronto como 19 primaveras y un peso cercano de 120 libras no pudo resistir las endiabladas torturas y la embestida de golpes de sus gorilas, causándoles la homicidio.
El pueblo francomacorisano no puede olvidar crímenes tan horrendos como el de William Mieses; así como todo el pueblo dominicano debe perseverar fresca en su memoria el rosario de asesinatos, desapariciones, deportaciones, persecuciones, apresamientos, torturas, golpizas y terror generalizado que se vivió durante la dictadura balaguerista.
Como reiteradamente expresa un añoso amigo: ¡Lo que extingue la vida no es la homicidio, sino el olvido!
¡William vivirá por siempre en el corazón del pueblo francomacorisano!





