
Los francomacorisanos que de una u otra guisa hacen aportes al crecimiento del baloncesto, celebraron en sobresaliente que el presidente Luis Abinader dejara inaugurado el multiuso del club deportivo “Mayor Gómez”.
Mientras el gobernador dejaba inaugurada esa y otras obras millonarias en esta ciudad de San Francisco de Macorís, la Conferencia del Diócesis Dominicano llamó al gobierno no convertir las salas médicas de los hospitales en puntos de control migratorio.
Entienden los obispos dominicanos que esa batalla que se viene ejecutando a través de la Dirección Normal de Migración, ha producido situaciones “dolorosas que contradicen el evangelio de la caridad”.
Fogata a la atención, que mientras la Conferencia del Diócesis Dominicano en su asamblea plenaria número 63, decide rebotar todo discurso racista y discriminatorio contra el inmigrante, los obispos y sacerdotes haitianos se mantienen indiferentes en presencia de los atropellos inhumanos de que son víctimas haitianos en el País, Estados Unidos y otros países.
Se ha demostrado hasta la saciedad que el país no resiste el cargar con todos los problemas sociales que confrontan los haitianos, sobre todo en materias esenciales para la supervivencia humana, nos referimos a la crematística, vigor y educación. La posibilidad de la problemática haitiana no debe caer solo en el esta nación, y por eso, hemos saludado y seguiremos saludando las medidas para regular la estancia de haitianos en el pueblo dominicano.






