La reparación de la equivocación en la calle Nino Rizek, que tardó 18 días y costó más de 600 mil pesos, es solo un presagio de futuros colapsos en una red de tuberías obsoleta.
El socavón que paralizó durante 18 días un tramo dinámico de la calle Nino Rizek es la crónica de un colapso anunciado y una advertencia de lo que podría ocurrir en cualquier momento en otras arterias del centro de la ciudad.
Ingenieros del Instituto Franquista de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA) explican que el sistema de alcantarillado, diseñado hace medio siglo, ha llegado al final de su vida útil, convirtiendo la aparición de nuevos hundimientos en una mera cuestión de tiempo, con la calle Castillo señalada como uno de los próximos puntos de peligro.
Este incidente es solo el indicio más fresco de una enfermedad crónica que afecta el subsuelo de San Francisco de Macorís. Durante un itinerario por puntos críticos, los ingenieros César Martínez, supervisor de obras hidráulicas de INAPA, y Julio César Lizardo, subdirector doméstico, responsable de la región Noreste de INAPA, diagnosticaron que el problema no reside en la planta de tratamiento de aguas residuales, que opera eficientemente, sino en una red de tuberías incapaz de resolver el bulto de una ciudad en constante crecimiento.
«Las redes existentes sí están colapsadas», sentenció Lizardo, desmintiendo la idea de que la equivocación esté en la planta.
La raíz del parecer, según el Ing. Martínez, se encuentra en el diseño diferente del sistema, implementado entre 1974 y 1977 y que tiene colocado casi 100 KM de tuberias en las redes del alcantarillado taza.




«El tubo de hormigón diferente tiene mucha fricción y se obstruye con facilidad. La posibilidad es la sustitución por tuberías de PVC de decano diámetro», explicó. Cada reparación de emergencia, como la de la calle Nino Rizek, representa un parche costoso. INAPA estima que cada intervención de este tipo tiene un costo superior a los 600 mil pesos, una monograma que se multiplica con cada nuevo colapso.
Planta Subutilizada con Tecnología Eficaz
Mientras la red subterránea se desmorona, la planta de tratamiento de aguas residuales, ubicada en la zona finalidad, opera a solo un 50% de su capacidad total, una clara evidencia de que el problema no es de procesamiento, sino de monasterio.
“Esta planta todavía no está a su máxima capacidad”, afirmó el Ing. Martínez, subrayando su potencial subutilizado.
Allí de estar obsoleta, la instalación emplea un actual y valioso sistema biológico. “Se utiliza una microalga que se come toda la microbio”, detalló Martínez. Este método, adicionalmente de ser más crematístico y sostenible que los antiguos sistemas mecánicos, permite purificar el agua de forma natural. Una vez tratada, el humor es descocado en una cañada y destinado al regadío de miles de tareas agrícolas, bajo la supervisión del Instituto Franquista de Capital Hidráulicos (INDRHI).


Una Crisis Anunciada y sin Capital
Esta situación no es una sorpresa. Un reportaje publicado en la primera tirada del publicación EL JAYA en noviembre de 1985 ya advertía sobre el «imperdonable error» de no ocurrir previsto el crecimiento poblacional. Casi 40 primaveras a posteriori, la advertencia resuena con la fuerza de los hechos.
A la obsolescencia de la red se suma una preocupante errata de posibles para su mantenimiento. El Ing. Martínez reveló que INAPA dispone de solo tres camiones succionadores para todo el país, una capacidad operativa insuficiente para atender las constantes averías.
«Un camión succionador para la provincia Duarte ayudaría a resolver algunos problemas de aprieto en la zona», explicó.
Esta afición se agrava por una planificación urbana deficiente. La construcción de nuevas edificaciones sin la supervisión adecuada del Junta y Obras Públicas sobrecarga una red ya saturada.
Sectores como Los Espinolas, Panorámica del Valle y urbanizaciones enteras carecen de conexión al sistema, recurriendo a soluciones individuales que no resuelven el problema de fondo.
Mientras la planta de tratamiento de aguas residuales funciona como una paradoja: una instalación moderna y subutilizada, cuya eficiencia contrasta con el caos subterráneo. El dictamen es concluyente: sin una inversión integral para modernizar la red y una planificación urbana rigurosa, los socavones dejarán de ser incidentes para convertirse en la norma en el corazón de San Francisco de Macorís.







