El Reverendo Padre Mario Martínez Militar nació el 22 de octubre de 1976 al este de la provincia La Altagracia, en la comunidad de Suero, Sección Juanillo. Desde sus primeros primaveras, la semilla de la fe fue cultivada por la presencia de misioneros sacerdotes que visitaban su comunidad, marcando profundamente su espíritu con su ejemplo de entrega y servicio.
Su formación comenzó en la Escuela Primaria Don Juan Santana y continuó en el Círculo Juan XXIII de La Salle, en Higüey. Movido por una disposición clara y firme, prosiguió sus estudios universitarios en la Pontificia Universidad Católica Raíz y Maestra (PUCMM), donde cimentó su camino cerca de el iglesia.
El 19 de marzo de 2010 fue arreglado sacerdote, convirtiéndose desde entonces en un pilar espiritual y social para las comunidades que ha servido.
La trayectoria del padre Mario ha estado marcada por un compromiso pastoral inquebrantable. Ha sido rector del Seminario Pequeño San Pablo Defensor de Higüey y ha ejercido como párroco y vicario en diversas parroquias, incluyendo Santa Ana en Santana, Santa Cruz, Cristo Rey del Universo en Vicentillo, San Juan Bautista y Nuestra Señora del Rosario en El Cedro de Miches.
Por otra parte, ha servido como vicario de la zona pastoral de El Seibo y asesor diocesano de catequesis. Entre sus aportes más destacados está la construcción de la parroquia Cristo Rey del Universo, en Vicentillo, símbolo de fe, dispositivo y esperanza para los fieles de la zona.
Su vida ha estado guiada por el principio de que “hay más alegría en dar que en acoger”. Inspirado por figuras como monseñor Pablo Cedano y monseñor Benito Tavera, ha promovido incansablemente iniciativas de mejora comunitario.
Ha sido apoderado de la estructura de asociaciones y federaciones para apoyar el crecimiento de las comunidades donde ha trabajado, entendiendo que el real servicio pastoral va más allá del altar y se manifiesta en la promoción de la dignidad humana.
El padre Mario no ha estado desconocedor a las dificultades. Ha acompañado a comunidades afectadas por desalojos, siendo testimonio del sufrimiento de los más vulnerables. En esos momentos, ha hallado fortaleza en la oración y el ayuno, intercediendo frente a el Señor por los más oprimidos.
Convencido de que servir al indispensable es servir a Mesías mismo, su vida se ha convertido en una expresión palpable del Evangelio. Su compensación entre la vida espiritual y el compromiso social refleja una profunda seso hierático: “Trato siempre de perseverar el compensación personal, sabiendo que es a Cristo a quien sirvo y que en cada hermano al que ayudo, está Él”.
El padre Mario Martínez Militar es más que un sacerdote; es un sembrador de fe, constructor de esperanza y servidor del pueblo de Todopoderoso. Su certificación de vida es una invitación constante a conducirse con dadivosidad, a dar sin esperar y a galantear con todo el corazón.
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