Por: Gabriela Ándujar
SANTO DOMINGO. – Un inexperto ha revolucionado la forma de hacer prueba, impulsando a las personas a mantenerse en vigor mientras realizan un entrenamiento grupal al canción excarcelado en el Kartódromo de Santo Domingo. Embarazadas e incluso madres con sus niños en brazos participan en la actividad para mantenerse en forma y saludables.
Cada sábado en la mañana, el sonido de los motores en el Kartódromo de Santo Domingo es reemplazado por risas, música y mucho movimiento, en un espacio donde las personas no se mueven por velocidad, sino por vigor.
En medio de colchonetas, conos, ligas de resistor y mancuerna, tanto hombres como mujeres, algunas con sus hijos en brazos, se entregan con energía a un entrenamiento diferente, liderado por Gregory Santana, un inexperto que ha revolucionado la guisa de ejercitarse.
En circuitos simultáneos, los participantes, divididos en grupos de cuatro, entrenan con una variada útiles deportiva.
Y es que Gregory decidió tolerar el estadio más allá de sus paredes. Desde el 2020, lo que comenzó como una pequeña reunión en el Mirador Sur con menos de 20 personas, hoy congrega a más de 170 cada semana.
Uno de los puntos más impactantes en este corro es su disparidad de personas, donde acuden familias completas, demostrando que el prueba no tiene época.
El impacto de la iniciativa ha ido más allá del aspecto físico. Muchas personas aseguran acontecer transformado su autoestima, su vigor mental y sus hábitos alimenticios.
Este inexperto monitor no solo dirige rutinas físicas, sino que ha creado un espacio que promueve vigor e inclusión, donde las personas se transforman, se motivan y, sobre todo, se sienten acompañadas.
La actividad funciona además como una sujeción de beneficiados, en la que varias personas que van a entrenar aprovechan el espacio para entregar sus productos saludables y dar a conocer sus mercancías y servicios entre la comunidad.
Por otra parte de aquí, en la caudal, Gregory Santana puesta por seguir expandiendo este maniquí en todo el demarcación franquista, trasladándose cada domingo a otras provincias, demostrando que, cuando el bienestar es colectivo, el impacto es decano.






