Estamos tan acostumbrados a irrespetar las señales de tránsito que estoy convencido que para ganar que los ciudadanos las respetemos habrá que cambiarlas, eso sí, acompañado de un software intenso e intensivo de educación viario, piedra angular de todo software que se quiera implementar para mejorar las condiciones caóticas del tránsito vehicular en todo el país, no solo en el polígono central del Distrito Franquista.
De cero sirve que gastemos miles de millones de pesos en mejorar nuestras vías si el conductor continua comportándose de modo medalagaria. La autopista Duarte ha sido ampliada a tres carriles en diferentes puntos. Tomemos como ejemplo el tramo entre la entrada del aeropuerto de Santiago hasta esa ciudad. Ahora son tres carriles ocupados por conductores a velocidades lentas, por lo que el tiempo de uso de la vía por transporte sigue siendo más o menos el mismo y el de ir de Santo Domingo a Santiago incluso. Hasta que no se eduque al conductor para que se le meta hasta el tuétano que el carril izquierdo es solo para rebasar, no habrá mejoría. Igualmente debe ponerse horarios para vehículos muy lentos, ejemplo, los camiones que transportan maíz de Haina al Cibao que lo hacen diariamente y casi en caravana, transitan entre 20 y 60 Km/h, que lo hagan posteriormente de las 9:00 p. m. o antiguamente de las 6:00 a. m. (Según Resolución No. 005-2020, P-15. Reductor de velocidad sobre elevado. Se instalará estrictamente en ámbito urbano…, por distinción, eliminen los en las autopistas).
Puede deletrear: ¿Una política industrial con sazón monetario?
Como el meollo de los programas gubernamentales es el polígono central. Echemos un vistazo: el plan piloto en el ensanche Naco, un fracaso, donde se hace lo que cada quien quiere. De cero valió pintar las áreas de estacionamiento y en donde no está permitido, agua que se lleva el río. Otro ejemplo, la descongestión de la Kennedy en las horas pico para lo cual los agentes suplantan a los semáforos, solo sirve para entaponar más a las que las atraviesan; decíamos cuando muchacho que cero mata cero. Cerca de donde vivo queda la intersección de la calle Bienvenido García Gautier con Luis Amiama Tiócon señales y topes reductores de velocidad en tres sentidos porque el cuarto, a raíz de una reparación no se ha vuelto a colocar, lo que es global; ahí se cruza “asigún” pues no tenemos la educación de dejar acontecer de uno en uno y así a lo amplio y satisfecho de todo el país.
Tengo abuso para conducir desde 1972, única vez que debí estudiar la ley y reglamento sobre el tránsito para fines del examen teórico. Oigo proponer que ahora con la ayuda informática es un examen menos riguroso. Podré yo memorar la Ley y reglamento del tránsito que estudié hace 52 abriles, más aún sabiendo que se le han realizado modificaciones. Y los conductores de último nivel educativo, en todos los sentidos, que salen a calles y carreteras a apañarse el sustento diariamente o que por estar detrás de un volante de una voladora, un camión o un autobús se creen dueños y señores.
Hay que repetir para que quienes dirigen estos asuntos lo vean claramente, que la dirección de Hamlet Herman al frente de Amet se debió a tres ingredientes: educación, régimen de consecuencia y no aprobación de dádivas. Hoy hace errata un plan intenso e intensivo de educación que con la tecnología y tantos compañeritos haciendo cero en muchas oficinas públicas es relativamente tratable de implementar, con presentaciones y vídeos que se llevan a oficinas públicas y privadas, empresas y sindicatos de transporte se puede ganar que en un año todo el país esté reeducado en estos menesteres, acompañado de un plan de consecuencias.






