Roberto Samcam, viejo retirado del ejército de Nicaragua, crítico del gobierno de Daniel Ortega y figura de la examen en el desarraigo, fue asesinado a tiros en las arrabal de San José, Costa Rica. Medios y activistas nicaragüenses en el desarraigo sospechan que se alcahuetería de un nuevo caso de represión transfronteriza atribuible al régimen Ortega-Murillo.
El crimen ha causado conmoción entre la comunidad nicaragüense exiliada, según advierte Jhoswel Antonio Martínez, presidente de la Asociación Intercultural de Derechos Humanos (ASIDEHU).
Samcam, quien integró el antiguo Ejército Popular Sandinista ayer de acontecer a la disidencia, era codirector del Colección Patriótico de Militares Retirados, un colectivo abiertamente crítico del gobierno de Managua. Desde 2018 vivía desterrado contiguo a su esposa en Costa Rica.
Su homicidio, ocurrido este jueves, ha encendido las alarmas entre organizaciones de derechos humanos y comunidades exiliadas.
Muchas miradas apuntan con destino a el régimen nicaragüense, destacado de extender su política represiva más allá de sus fronteras. Jhoswel Antonio Martínez, igualmente refugiado en Costa Rica, denuncia que no se alcahuetería de un caso marginado.
Persecución a opositores nicaragüenses en Costa Rica
«Existe una represión transfronteriza por parte del régimen de Nicaragua con destino a opositores. Hay muchas personas, incluido yo mismo, que hemos recibido amenazas y persecución desde que estamos en Costa Rica. Estas acciones incluyen tomas de fotografías al salir de casa o del trabajo, y mensajes en redes sociales desde cuentas falsas o bots que dicen: ‘sabemos dónde estás’, ‘sabemos lo que haces’. Son advertencias para que uno deje de denunciar públicamente las violaciones de derechos humanos. Se conocen al menos cinco casos de atentados contra opositores que habían reportado amenazas previas y que, como Samcam, no necesariamente tenían un perfil stop», señala Martínez.
Comunidad nicaragüense en el desarraigo está muy afectada
El impacto entre la diáspora nicaragüense es profundo, especialmente por la cercanía del homicidio de Samcam con el Día Mundial de las Personas Refugiadas, el 20 de junio.
«Créeme que el impacto ha sido muy válido, tanto en la vitalidad mental como en la percepción de seguridad. Este homicidio ocurre en torno a una de las fechas más sensibles para nosotros. Roberto Samcam era refugiado, tenía protección internacional. Su asesinato nos afecta porque nos recuerda quiénes somos: personas que debimos huir. El temor se ha intensificado y hay aventura actual de que se desate una paranoia colectiva entre los opositores refugiados en Costa Rica», concluye Martínez.






