EL AUTOR es médico y abogado. Reside en Santo Domingo
Cuando se contrasta la actividad hospitalaria constante de un médico activo durante todos los abriles de su prueba profesional, con la pasividad impuesta por el peso de los abriles y las enfermedades siente uno mucha tristeza.
Contemplar cirujanos diestros y rápidos con sus manos temblorosas por propósito del Parkinson, definitivamente es poco muy penoso. Pero más triste aún es ver los médicos viejos caminar con desacierto por los pasillos de la sede central del Colegio Médico en examen de ayuda para poder comprar sus medicamentos.
Esta situación es un indicativo de que los médicos más viejos tienen asignadas pensiones cuyo monto no les permite siquiera aceptar una vida medianamente digna. El no disponer de capital que permitan tomar una vez al año unas receso de tres o cuatro días, tener que apañarse el auxilio de visitadores a médicos para conseguir los medicamentos que se usan o acudir a la solicitud de ayuda económica al asociación son situaciones que no deberían darse.
A pesar de estas tristes realidades todavía algunas personas se preguntan si los médicos pensionados son merecedores de un incremento en el monto de sus pensiones. Y los convencidos de la justeza de que se les beneficie con un incremento se preguntan con pesimismo si verdaderamente se conseguirá este logro en beneficio de estos médicos viejos que durante 30 o más abriles se entregaron al trabajo hospitalario en beneficio de la clase más depauperada.
Hace pocos meses la clase médica celebró un incremento salarial significativo que se haría por partidas, de las cuales al menos una ya se ha empollón. Lo triste de esa novedad positiva es que en dicho incremento salarial no se tomaron en cuenta los médicos pensionados y la brecha existente entre el salario de los médicos activos y el monto percibido por los pensionados se agranda cada día más, en perjuicio de estos últimos.
Puede decirse que en la ahora los salarios de los médicos en el país son suficiente aceptables, si se les compara con países del campo de acción. Pero el monto de las pensiones para los médicos se mantiene parado.
En la ahora yo percibo lo mismo que hace 17 abriles cuando me jubilé, a pesar de que La Ley 87-01 (Ley de Seguridad Social) señala que “el monto de su pensión será actualizado periódicamente de acuerdo al índice de precios al consumidor”.
La flagrante Agrupación Directiva Doméstico del Colegio Médico Dominicano, encabezada por el Dr. Waldo Suero ha estado clamando durante meses al gobierno una mejoría sustancial en el monto de las pensiones de los médicos, pero no se le ha hecho caso. Ni siquiera se le da respuesta alguna a estos reclamos, por demás, justos.
Muy probablemente nuestras autoridades, conocedoras de los pocos meses que restan a la administración del Dr. Waldo Suero, juegan al tiempo y a la probabilidad de que quien resulte vencedor de las próximas elecciones en el CMD olvide estos reclamos y esté más dispuesta a congraciarse con las autoridades y a moverse la música que le toquen las entidades de lozanía del gobierno.
Opción
Delante esta dilema, los médicos jubilados y pensionados debemos participar más vivamente en las actividades que se desarrollan internamente del asociación médico, incluyendo la sufragio de un presidente que garantice la continuidad de la lucha por el incremento del monto de las pensiones a los médicos jubilados y pensionados e inclusive que esté dispuesto a incrementar los niveles de esta lucha hasta obtener los objetivos buscados.
Si los médicos jubilados y pensionados favorecen con su voto a un candidato a la presidencia del CMD que no adquiera con valentía y sinceridad este compromiso tendrán que esperar pasivamente otros dos abriles a que regrese el Dr. Waldo Suero a la presidencia del CMD para retomar lo que ahora el tiempo no le permite concluir, y eso no es encajado. Votemos por cualquiera que esté dispuesto a desavenir la indiferencia del gobierno para con los médicos pensionados y jubilados.
Jpm-am
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