WASHINGTON, 18 Jun.- El aumento de la tensión en Oriente Próximo, que ha vivido durante la última semana un repunte significativo de la violencia a raíz del conflicto entre Israel e Irán tras el cañoneo israelí contra diversos objetivos militares y civiles en demarcación iraní, ha hecho saltar las alarmas en la región en presencia de una posible intervención de Estados Unidos.
El presidente estadounidense, Donald Trump, se ha mostrado de momento dubitativo y no ha descartado un ataque a pesar de confirmar que el Gobierno de Irán ha propuesto una reunión en la Casa Blanca para negociar el software nuclear iraní –principal punto de fricción entre los países–.
Aunque Trump ha señalado este miércoles que «no es demasiado tarde» para que Teherán se sume a las conversaciones, ha arremetido contra Teherán, al que acusa de ser «un matón de patio de colegio», y ha vuelto a dejar en el atmósfera la posibilidad de este ataque: «puede que lo haga o puede que no».
Esta situación, a la que se añaden las acusaciones de Israel sobre los presuntos preparativos de Irán para tramar armamento nuclear con cósmico enriquecido, ha propiciado comentarios y especulaciones sobre un posible uso por parte de Estados Unidos de su explosivo «destructora de búnkeres», la única capaz de destruir las instalaciones nucleares subterráneas de Irán.
Según el Gobierno israelí, el cósmico enriquecido necesario para tramar este tipo de armas se encontraría escondido en las instalaciones de la central nuclear de Fordow, situada cerca de la ciudad de Qom, dotada de cinco túneles y oculta en el interior de una montaña del noroeste del país.
Estados Unidos cuenta para ello con la ‘Massive Ordnance Penetrator’ (MOP GBU-57), una explosivo capaz de perforar montañas y penetrar más de 60 metros antaño de explotar, pero que cuenta sin confiscación con un gran peso, solamente soportable por los bombarderos estadounidenses B-2.
El cuerpo de esta explosivo, de unos 6 metros de espléndido y 13,6 toneladas, constituye más del 80 por ciento de su peso total. Esta debe ser puyazo desde una distancia de unos 15 kilómetros de categoría y puede ser redireccionada a posteriori. Una vez ha penetrado en el suelo, el detonador de la explosivo activa la ojiva.
RESERVADAS PARA IRÁN Y COREA DEL NORTE
El excoronel del Ejército estadounidense Steve Ganyard ha explicado en declaraciones a la dependencia de televisión ABC que fue «especialmente diseñada para ser utilizada contra objetivos en Irán y otros lugares –como Corea del Finalidad– que desarrollan este tipo de armamentos en instalaciones subterráneas», que cuentan con grandes muros de hormigón.
«Están reservadas para lugares como Irán y Corea del Finalidad porque no necesitas carencia que explote a tanta profundidad en condiciones normales», ha aseverado, antaño de apuntar a que cuenta con unos 2.200 kilogramos de explosivos. «No sería una ataque masiva, sino que generaría algunos escombros, pero carencia más», ha añadido.
De momento, solo las fuerzas israelíes tienen paso a las GBU-57 y a la plataforma diseñada para el impulso. Los bombarderos adaptados para el impulso se encuentran actualmente estacionados en la pulvínulo aérea de Whiteman, en Misuri, y en caso de ser desplegados tardarían unas 15 horas en salir.
Mientras el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sigue presionando a Trump para que opte por la vía marcial, el magnate neoyorquino sigue mostrándose ambiguo, si adecuadamente ha insistido en que Irán «debió firmar el acuerdo nuclear». «Es una vergüenza y una pérdida de vidas humanas. Irán no puede tener armas nucleares, ¡lo dije una y otra vez!, ha afirmado.
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