Santo Domingo.- Aracelis Santana llegó al Palacio de Neutralidad de Ciudad Nueva en arnés de ruedas. Tenía la observación descenso, el rostro pálido, la pierna derecha enyesaday el alma aún atrapada en la incertidumbre en que su vida cambió para siempre.
Esa albor, el techo de la discoteca Jet Set se desplomódejando un saldo de 236 personas muertas. Ella sobrevivió. Pero a un costo.
La audiencia de coerción
Este martes, el Primer Tribunal Colegiado conocerá la medida de coerción contra Antonio y Maribel Espaillatpropietarios del icónico centro noctámbulo.
La razón empieza a trasladarse y con ella, una procesión de víctimas rotas que buscan más que culpables: buscan respuestas.
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«Esto ha tocado la fibra de todo el pueblo dominicano»aseguró Radamés Vázquez, abogado representante de varias de las víctimas, a su aparición al tribunal.

En su maletín lleva seis demandas, la de Aracelis, el vencedor de la cruz, el mariscal Chalas, Jacqueline Castroun médico y un ciudadano haitiano que perdió la vida entre los escombros.
La secuencia en la sala
Algunos familiares portan fotografías, otros escasamente pueden murmurar del dolor.
El abogado Vázquez, al ser preguntado si está de acuerdo con la solicitud de prisión preventiva del Profesión Notorio para los hermanos Espaillat, dijo que sí.
«Incluso yo iría más acullá: este caso debe ser concreto enrevesado por la magnitud de lo ocurrido. El país impávido está a la dilación de una valor que honre la memoria de los muertos y alivie el sufrimiento de los vivos”.
El Profesión Notorio ha solicitado prisión preventiva como medida de coerción, alegando peligro de fuga y el peso de las pruebas en contra de los dueños del Jet Set.

Mientras tanto, algunos juristas discuten si debe tipificarse como homicidio voluntario, dadas las implicaciones que podrían agravar las penas.
En medio del proceso legislativo, las víctimas siguen sumando sus voces al atractivo de razón. «No es solo por mí. Es por los que no salieron de allí», dijo Aracelis.






