El larimar es la piedra que representa a República Dominicana. Se manejo de un fisco exclusivo del país que está en el mismo trayecto del sol, aunque ya en el ámbito mundial se comienza a conocer esta pectolita.
Abel Castillo, un artesano con más de 40 primaveras de experiencia en esta piedra semipreciosa, se ha autoproclamado el Embajador del Larimar, ya que lo ha promovido en otros lugares durante ferias internacionales. Su particularidad es la fabricación de esferas de larimar montadas en oro o plata, pero, por otra parte, su propuesta incluye pulseras, aretes, dijes y figuras de animales.
“Las personas, todos los dominicanos, el Universo impávido deben conocer nuestra piedra”, cuenta a elDinero con una sonrisa, que delata cuánto ama musitar del tema. Abel se siente en cada pueblo turístico de Quisqueya, en todos los establecimientos donde llegan sus productos. Para él es importante dar a conocer el larimar, pues, dice que es “nuestro valía cultural, parte de nuestra identidad”.
Hace más de 15 primaveras, Lucy Caraballo se dedicaba a la bisutería, pero su deseo por cuidar el medio medio ambiente la hizo innovar con el fleje. Ahora su propuesta combina eso con piedras preciosas y semipreciosas, como el ambarino, el larimar y el cuarzo. Por otra parte, crea muñecas, y para ello, utiliza botellas recicladas para la cojín.
“Aloha Artesanía y Más” es el nombre de su plan, el cual evoca frescura, calidez y dominicanidad. En su tienda, que decidió cascar en la pandemia, se pueden encontrar igualmente llaveros, porcelana fría, artículos con piel.
Tanto Abel como Lucy fueron los artesanos seleccionados para participar en la vigesimoquinta impresión de la Dominican Annual Tourism Exchange (DATE), que se celebró en Bávaro, en la provincia La Altagracia, al este del país. Ellos formaron parte de las más de 8,000 citas de negocios que se producen en el evento de turismo más importante del Caribe.
Anita Frasca y Manuel García, no solo son esposos, sino socios en Sabacoa del Caribe, una empresa que se dedica a la elaboración de lámparas a partir de las ramas que caen de las palmas de coco, soga de cabuya, mejillones, así como conchas de caracol. “Son productos que elaboramos respetando el medio medio ambiente”, indican Frasca y García. Sus creaciones, dicen, son perfectas para esclarecer y adornar espacios como apartamentos, hoteles, restaurantes y espás.
Otro de los emprendimientos que dijeron “presente” en la FECHA 2025 fue Manuel Alvelo, un artesano, quien tiene más de 25 primaveras creando artículos de madera preciosa, los cuales representan la civilización dominicana y la taína. En “El Taller de Manuel Alvelo” se pueden encontrar pilones, cofres, suvenires, tazas, el portapuros, así como majadores de tostones. “No cortamos el árbol, sino lo reciclamos”, asegura Alvelo, que añade, por otra parte: “Cuando el árbol está muerto, ahí procedemos a darle vida”.
Todos estos artesanos tienen la oportunidad de participar en los eventos que organiza la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores), gracias a un convenio desde 2013 con la Fundación de las Industrias Culturales y Creativas de la República Dominicana, que está presidida por Manuel Guillén.
Se manejo de una propuesta criolla, que destaca lo mejor de Quisqueya. Un total de 35 empresas artesanales están agrupadas en la fundación, lo cual le da oportunidad a desemejanza de emprendimientos a participar de espacios como DATE o Expo Comercial.
Alucinación cultural
Figuras taínas, que mantienen viva la civilización antiguo, elaboradas por los hermanos Guillén en el municipio Yamasá, perteneciente a la provincia Monte Plata, son una representación digna de la calidad artesanal que exhibe República Dominicana. Así lo detalla Patricia Prado, quien es miembro de la Fundación de las Industrias Culturales y Creativas.
Resalta la importancia de los espacios de calidad para que los artesanos dominicanos expongan sus productos. “Son productos hechos a mano con la mejor calidad posible, se hace una de las mejores selecciones, y se puede apreciar una gran variedad de productos”, expresa.
No solo se queda en artesanía, sino que la tribu Guillén, en un esfuerzo para estabilizar el reminiscencia de los taínos, ofrecen un “tour” cultural en Yamasá, el cual no solo recibe a los visitantes residentes, sino a extranjeros.
En este no solo se presenta cómo se elabora la artesanía taína, sino que ofrece una experiencia gastronómica de chocolate criollo. “Tiene que ver con las plantaciones de escándalo, cómo se fabrica el chocolate artesanal, pero, por otra parte, permite a los visitantes crear su propio chocolate”, señala Prado al tiempo de citar los grupos musicales con ritmos autóctonos, así como los talleres de cerámica, que igualmente forman parte de la propuesta cultural y educativa que tiene la provincia.






