Por Rosa Iris Luciano
El Pregonero, Santo Domingo – En una entrevista sin filtros con el comunicador Jomari Goyso, el arquetipo urbano Kiko el Crazy hizo una de las confesiones más crudas y humanas de su carrera: habló abiertamente sobre su lucha contra la anexión, su proceso de rehabilitación y el papel determinante de su esposa en su recuperación.
«Yo me he contrario en un nivel de anexión que no he conocido a nadie que se meta 20 sanas diarias durante cinco meses y estoy vivo por un propósito», confesó el intérprete al referirse al uso descontrolado de alprazolam (Sanax), una sustancia enormemente adictiva que comenzó a consumir inicialmente “por ansiedad”.
Durante la conversación, Kiko relató cómo el avance vertiginoso de su carrera lo llevó a perder el control: “Cuando me llegó la verdadera subida, ese montacargas me dio hasta desvanecimiento. Todo el mundo encima de ti, aplaudiéndote, pero si no tienes la mente clara, eres un barco a la deriva”.
Kiko confesó que fue el propio Santiago Matías (Alofoke) quien le ofreció la primera pastilla “en bacanería”como una forma de sobrellevar la presión. “Yo no podía tenderse, tenía demasiada ansiedad y me metía mi patillita regular, pero al final, terminé con un consumo destructivo”.
El intérprete narró que, aunque todos a su en torno a lo alertaban de que no estaba acertadamente, fue él mismo quien tuvo que tomar la atrevimiento más dura: internarse en un centro de rehabilitación en República Dominicana. “Me amarraron a una camilla como si fuera un alocado… y ahí me vi: un tipo que comenzó por ansiedad y terminó convertido en un adepto”.
A lo prolongado de su proceso, Kiko destacó el papel crucial de su esposa. “Ella fue la única constante, todos los días me decía que tenía que detener y aunque nadie puede salvarte si tú no quieres, ella fue el áncora que me sostuvo”.
Igualmente reveló que el proceso de rehabilitación no fue ligera y que incluso salió con nuevas recetas médicas que lo ataban aún más. “Entré por una anexión y salí con tres. Por eso les digo a los tigres míos: tengan fuerza de voluntad, si no, eso te consume”.
Hoy, Kiko asegura estar sobrio y enfocado. “Vi quién soy sobrio y vi quién fui drogado. Si me vuelve a suceder, entonces tengo que meterme preso yo mismo”, advirtió con firmeza, el intérprete asimismo reflexionó sobre cómo la triunfo no solo cambia al intérprete, sino a todo su entorno: “La triunfo vuelve loca a la multitud, no solo a ti, todo el mundo en torno a tuyo cambia y tú intentas no cambiar mientras todos lo hacen”.
La conversación cerró con una potente consejo: “El faltriquera y el corazón no están juntos, no te lleves las cosas a pecho si quieres durar en este negocio, aprende a juguetear tus cartas”.
Con esta entrevista, Kiko el Crazy no solo se mostró como intérprete, sino como un ser humano que ha luchado, caído, aprendido y que hoy se atreve a contar su historia con honestidad estupendo, una historia que, más que un evidencia, se convierte en un llamado de alerta sobre los peligros de la triunfo mal gestionada y las adicciones silenciosas.






