Santo Domingo.- La Cuaresma es un período de 40 días que inicia con el Miércoles de Ceniza y prepara a los fieles para la celebración de la Semana Santa. Durante este tiempo, la Iglesia católica invita a los creyentes a residir un proceso de consejo, conversión y renovación espiritual.
El padre Juan Amadís Socorro, párroco de la parroquia San Ignacio de Loyolaexplicó que este tiempo ritual representa una oportunidad para que los cristianos revisen su vida y se acerquen más a Altísimo.
“La Cuaresma es un tiempo de preparación espiritual que vive la Iglesia ayer de la Semana Santa. Son días en los que los cristianos estamos llamados a la conversión del corazón, a que analicen y recuenten la vida espiritual vivida. Es un camino espiritual que nos prepara para celebrar el enigma central de nuestra fe: la pasión, homicidio y resurrección de Señor”expresó el padre Juan Amadís Socorro, párroco de la parroquia San Ignacio de Loyola.

El significado de los 40 días
El número 40 tiene un profundo significado interiormente de la tradición bíblica. Según explica el sacerdote, este período recuerda los 40 días que Jesús pasó en el desierto ayer de iniciar su vida pública.
“Recordamos los 40 días que Jesús pasó en el desierto orando y ayunando ayer de comenzar su representación pública. Todavía en la Sagrada Escritura vemos otros momentos importantes relacionados con este número, como los 40 abriles del pueblo de Israel en el desierto. Por eso, los 40 días simbolizan un tiempo de prueba, purificación y preparación espiritual”, señaló el padre Juan Amadís Socorro, párroco de la parroquia San Ignacio de Loyola.
Oración, ayuno y dádiva: pilares de la Cuaresma
Durante este tiempo, la Iglesia invita a los fieles a practicar tres pilares fundamentales: la oración, el ayuno y la dádiva.
“La oración nos acerca más a Altísimo; el ayuno nos ayuda a ejercitar el dominio propio y memorar a quienes tienen menos; y la dádiva nos mueve a compartir con los más necesitados. Estas prácticas buscan mudar el corazón y hacernos más solidarios y conscientes de nuestra fe”dijó el padre Juan Amadís Socorro.

Una tradición viva en República Dominicana
En República Dominicana, la Cuaresma se vive con gran devoción. Muchas comunidades realizan actividades religiosas y de consejo.
“En nuestro país, la Cuaresma se vive con mucha devoción. Muchas comunidades realizan el Vía Crucis en las calles o en las parroquias; las personas participan más en la ofrenda; se promueven retiros espirituales y momentos de consejo. Todavía es popular ver gestos de solidaridad y ayuda a los más necesitados, que forman parte del espíritu cuaresmal”afirmó.
Para la Iglesia, el mensaje principal de la Cuaresma es la conversión.
“La Iglesia nos invita a detenernos, reflexionar sobre nuestra vida, examinar nuestros errores y retornar a Altísimo con un corazón sincero. Es un tiempo para renovar la fe, acorazar nuestra relación con Altísimo y prepararnos para celebrar la alegría de la Pascua”, expresó el padre Juan Amadís Socorro.
El valía del ayuno, la oración y la dádiva
El sacerdote destacó que estas prácticas no deben encontrarse solo como una obligación religiosa, sino como una oportunidad de crecimiento espiritual.
“El ayuno nos enseña sacrificio y desprendimiento; la oración fortalece nuestra relación con Altísimo; y la dádiva nos recuerda que nuestra fe asimismo se expresa en el aprecio al prójimo. No se negociación solo de cumplir una norma, sino de residir una transformación interior”explicó.

Una oportunidad para retornar a la fe
El tiempo de Cuaresma asimismo puede ser una oportunidad para quienes se han alejado de la fe.
“La Cuaresma es una oportunidad para comenzar de nuevo. Muchas personas aprovechan este tiempo para retornar a la iglesia, participar en la confesión o simplemente comenzar a elevar plegarias nuevamente. Altísimo siempre está dispuesto a recibirnos con misericordia”, indicó.
El papel de las celebraciones litúrgicas
Las celebraciones religiosas asimismo ayudan a residir este tiempo con decano profundidad.
“La ofrenda es el centro de la vida cristiana y, durante la Cuaresma, nos invita a reflexionar sobre el sacrificio de Cristo. El Vía Crucis, por su parte, nos permite meditar sobre el camino de Jesús en torno a la cruz y comprender mejor el aprecio que Él tuvo por la humanidad”señaló el padre Juan Amadís Socorro.
Un llamado a jóvenes y familias
La Iglesia asimismo hace un llamado a los jóvenes y a las familias para residir este tiempo con decano conciencia.
“Puede ser un buen momento para elevar plegarias juntos en casa, participar en actividades de la parroquia, ayudar a personas necesitadas o enfrascarse tiempo a la consejo espiritual. Son pequeños gestos que fortalecen la fe y la pelotón abierto”, expresó el párroco.
¿Por qué no se come carne el Viernes Santo?
Cada año, durante la Semana Santa, muchos cristianos evitan consumir carne roja, especialmente el Viernes Santo, día en que se conmemora la crucifixión y homicidio de Señor.
Esta habilidad tiene su origen en la tradición de ayuno y parvedad promovida por la Iglesia católica. Históricamente, la carne roja se asociaba con celebraciones y riqueza, por lo que se evitaba en señal de respeto y recogimiento espiritual.
En su división, se recomienda consumir alimentos más sencillos, como pescado, mariscos, legumbres y vegetales.
Tradición en la mesa dominicana
Con el paso del tiempo, esta costumbre asimismo se ha convertido en una tradición cultural en muchos hogares dominicanos.
“En mi casa siempre se prepara bacalao, pescado o habichuelas con dulce el Viernes Santo; es una tradición que hemos mantenido desde mis abuelos”comenta doña Julia Méndez, residente del sector Villa Juana en Santo Domingo.
Entre los platos más comunes durante estos días se encuentran el bacalao guiso, el pescado frito, el moro de guandules, la berenjena guisada, la sopa de pescado, así como postres tradicionales como las habichuelas con dulce y la gelatina de vergüenza.

Más allá de una norma alimentaria, esta tradición rebusca memorar el sentido espiritual de la Semana Santa: un tiempo de consejo, sacrificio y solidaridad.
Finalmente, el padre Juan Amadís Socorro compartió un mensaje para el país durante este tiempo ritual.
“Al pueblo dominicano le diría que aprovechemos este tiempo de Cuaresma para renovar nuestra fe, acorazar los títulos cristianos y residir con decano solidaridad y aprecio al prójimo. Que sea un tiempo de reconciliación, de esperanza y de acercamiento a Altísimo”, concluyó el padre Juan Amadís Socorro, párroco de la parroquia San Ignacio de Loyola.






