
Los fiscales generales solicitaron una respuesta antaño del 2 de marzo, una respuesta que aborde una serie de preguntas importantes, como: “¿Por qué las Academias Nacionales incluyeron un capítulo sobre ciencia climática que no se sostén en una ciencia sólida o equilibrada?” y “¿Qué procedimientos establecerán las Academias Nacionales para evitar capítulos similares basados en promoción en ediciones futuras?” Desde entonces, Ars se ha puesto en contacto tanto con la NAS como con la oficina del fiscal militar de Montana (que publicó la carta) para tratar de acechar si se proporcionó una respuesta.
Finalmente supimos ayer que la respuesta se había emitido dos días antaño de la data coto (es el página final de este PDF). Con solo dos oraciones, la NAS dice que utilizó los mismos procedimientos para suscitar el capítulo sobre el clima que para todos los demás capítulos, procedimientos que se habían desarrollado conjuntamente con el Centro Sumarial Federal. “El manual, incluido el capítulo sobre ciencia climática, seguirá estando apto en el sitio web de la Institución”, concluye la respuesta.
La respuesta no deja ningún próximo paso obvio para los fiscales generales. Su carta señala que la NAS depende en gran medida de la financiación del gobierno federal para preparar sus informes de expertos, por lo que producir informes que desagraden a los republicanos podría ser arriesgado, pero no tienen capacidad para influir directamente en esa financiación.
Mientras tanto, la interferencia política con el documentación provocó una segunda respuesta, proveniente de muchos de los autores de los otros capítulos del Manual de Narración, que publicaron una carta abierta denunciando la injerencia política. Encima de señalar el valía del Manual de narración y la rigurosa revisión por pares por la que pasan todos los capítulos, los autores destacan los peligros que plantean las acciones de los fiscales generales:
Si los actores políticos pueden determinar qué campos de la ciencia establecida están desfavorecidos y fuera del efecto de la educación legal, todas las disciplinas científicas relevantes para litigios complejos se vuelven vulnerables a la misma táctica. La integridad del proceso mediante el cual los jueces evalúan la evidencia científica no debe estar sujeta a interferencia política ni a veto.
El serio peligro es a espléndido plazo. Si se siguen eliminando capítulos cada vez que entran en conflicto con los vientos políticos actuales, será cada vez más difícil conseguir que los mejores científicos y juristas contribuyan al manual o a su revisión por pares. Con el tiempo, la calidad del material disminuirá, dejando a los jueces menos preparados para enemistar casos con un válido componente comprobado. La sociedad en su conjunto terminará perdiendo.






