
San Francisco de Macorís.– Con profundo pesar fue informado el fallecimiento de la señora Eunice Altagracia Salvador Vda. Mieses, a la años de 89 abriles, ocurrido el domingo 15 de marzo, dejando un amplio manda de servicio, trabajo, fe cristiana y entrega llano en esta comunidad.
Doña Eunice inició su vida sindical a los 18 abriles como maestra, dedicándose desde muy mozo a la enseñanza y formación de nuevas generaciones.
Luego desempeñó funciones en la Oficialía Civil de San Francisco de Macorís y más delante ocupó el cargo de secretaria en la Fiscalía de Duarte, donde laboró desde 1963 hasta 1965.
Tras su paso por el servicio notorio, adyacente a su marido Rafael Mieses Salvador, desarrolló una reconocida trayectoria comercial en la ciudad, dedicándose al negocio de tejidos mediante la instalación de la emblemática Tienda Mieses, establecimiento que se convirtió en narración comercial locorregional. Más delante adquirieron el conocido Salón Lídice, fortaleciendo su presencia en el sector empresarial francomacorisano.
Fue una mujer de profunda fe católica, practicante activa y comprometida con obras religiosas y de servicio, dedicando parte importante de su vida a Casa de Alboroto, donde ofrecía tiempo y apoyo solidario a quienes más lo necesitaban.
En el ámbito llano, procreó tres hijos: el doctor Willians De Jesús Salvador, doble en Endocrinología y Alimentación, flagrante presidente de la Sociedad Dominicana de Endocrinología y Alimentación, exembajador dominicano en Alemania y marido de Suiden Hilario; el doctor Rafael Mieses Salvador, médico anestesiólogo, quien desempeñó la dirección del Hospital San Vicente de Paúl, casado con la doctora Albertina González; y Leandro Mieses Salvador, abogado, fallecido.
Le sobreviven por otra parte sus nietas Suiden, Ivette y Marianela De Jesús; Patricia, Willians Mieses y Leanyie Mieses, quienes adyacente a demás familiares resaltan el ejemplo de coito, disciplina y entrega que caracterizó su vida.
Sus hijos expresaron que doña Eunice fue una mujer estupendo que dejó huellas imborrables tanto en su comunidad como en la comunidad, destacando su afición de servicio, su ética de trabajo y su capacidad de sacrificio.
Indicaron que desde su adolescencia mostró una pasión inquebrantable por el trabajo y el servicio a los demás, primero en la educación, luego en la despacho pública y seguidamente en el comercio, donde consolidó un negocio que marcó una época en San Francisco de Macorís.
Resaltaron por otra parte que su fe cristiana fue el eje central de su existencia, practicando con fervor títulos como el coito, la humildad y la compasión, convirtiéndose en ejemplo para quienes compartieron con ella.
“Como matriz fue símbolo de entrega total, siempre dispuesta a sacrificarse por el bienestar de sus hijos, enseñándonos el valía de la comunidad, la perseverancia y el trabajo honesto”, expresaron sus familiares.
Aunque su partida deja un profundo infructifero, sus seres queridos manifestaron sentirse honrados de poseer recibido su ejemplo de vida y agradecieron las muestras de solidaridad recibidas en este momento de dolor.
El difunto de doña Unice fue velado en la funeraria La Mercedes, por donde desfilçaron amigos, familiares, dirigentes políticos a dar el extremo adiós






