
Por: María Luisa Paulino Honrado
Tus rosas las agradezco, pero hoy no las acepto, pues vienen cargadas de mensajes subliminales que inconscientemente absorbemos y llegan a formar parte de nuestro subconsciente. Este, a su vez, rige la mayoría de nuestras acciones sin que seamos consciente de por qué actuamos como actuamos. Es así como a veces nos encontramos en situaciones donde nuestro gesticular sexista contradice nuestro discurso feminista.
Tus elogios a mi esencia, no a mi cuerpo o belleza, los agradezco, de veras, pero hoy no los recibo, pues no son más que futuro rápidas, paños tibios destinados a calmar el ardor por equidad.
Son pedestales ilusorios y transitorios desde los que te elevan para exhibir tu supuesta dignidad, mujer, pero que no son más que escenarios prestados. Como en Cenicienta, cuando el cronómetro marca las doce, el encanto se rompe: el pedestal desaparece y vuelves a caer en la misma violentada ingenuidad. Una que puede medrar hasta el feminicidio si decides practicar tu derecho a dejar una relación.
Mujer, ¿de qué te sirven las flores o los elogios? ¿Por qué mejor no tratamos conscientemente de darte respeto?: que durante una reunión o conversación tu voz no sea silenciada por la de un hombre, como a menudo pasa; que tu opinión y tu perspectiva se valoren, ¿que no sean objeto de desprecio? ¿Por qué no darte la presencia que necesitas, educarte en tus derechos, cambiar las leyes o creencias que otorgan a tu marido potestad sobre ti mujer? ¿Por qué como sociedad no promovemos el cambio de las ideas anticuadas, como aquella que requiere que la mujer casada dependa del permiso de su marido y otras ideas limitantes sobre el rol del hombre y de la mujer? ¿Por qué no dejar de verte solo como mamá, madre-esposa, u objeto sexual y comenzar a verte como lo que eres?: una poderosa manifestación del universo, una alterado chispa cósmica manifestada mujer, y proveerte un círculo que te nutra, te enseñe a amarte, a valorarte, a cuidarte. ¿Por qué no apoyarte en el incremento de tu ser?
Este es un día de advertencia y acto; un día de cuestionamiento interno para identificar patrones en nuestras vidas que apoyan la desigualdad de tipo y determinar qué podemos hacer para cambiar del desbalance al contrapeso.
Te invito a unirte al cambio.






