Puerto Príncipe.-La inseguridad continúa siendo la principal situación que enfrentan los haitianos con más de 1,4 millones de personas se encuentran desplazadas por la violencia y la inestabilidad en Haití, según los últimos datos de la Estructura Internacional para las Migraciones (OIM).
Se informó que en Puerto Príncipe más de 197.000 personas desplazadas residen en campamentos superpoblados con ataque condicionado a servicios básicos. Quienes se encuentran fuera de la hacienda son acogidos principalmente por familias y comunidades que a menudo se encuentran en una situación de sobrepoblación. Esto ha incrementado significativamente la escazes de agua potable, saneamiento, higiene, refugio y otra socorro fundamental.
Entre las consecuencias de estas acciones existe un aumento de la migración cerca de República Dominicana al extremo que en los primeros dos meses de 2026 (enero y febrero), la Dirección de Migraciones ha deportado a casi 68,000 haitianos indocumentados, marcando un ritmo intenso de repatriaciones.
Solo en febrero de 2026se registraron 30,799 deportaciones, consolidando una política de endurecimiento migratorio que mantiene cifras elevadas desde el año preparatorio, según los registros de la Dirección de Migraciones.
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Mientras la Estructura Internacional para las Migraciones (OIM) dice que las mujeres y los niños siguen siendo los más afectados, representando más de la centro de la población desplazada, lo que genera serias preocupaciones en materia de protección.
Ya que casi la centro de las personas desplazadas internamente se concentran en tan solo diez municipios, principalmente en las provincias vecinas a la hacienda, Puerto Príncipe.
La violencia y la inseguridad se han extendido más allá de la hacienda, con un robusto aumento en los departamentos de Centro (más del 140 %), Gran Septentrión (más del 98 %) y Artibonite (más del 77 %). Esto ha intensificado la presión sobre la infraestructura particular, ya de por sí frágil y sobrecargada.
Igualmente se siguen reportando casos de separación descendiente, ya que los padres envían a sus hijos a habitar con familiares en zonas más seguras para protegerlos de la violencia persistente.
En respuesta a esta prolongada crisis, la OIM ha ampliado sus operaciones más allá de la hacienda, llegando a los departamentos más afectados por la violencia, proporcionando refugio de emergencia, ataque a agua potable, servicios de vitalidad, socorro psicosocial, protección, artículos de primera escazes y apoyo para el sustento de las personas.
Solo en 2025, las intervenciones de la OIM beneficiaron a más de 250.000 personas, incluyendo desplazados internos, migrantes retornados por la fuerza y miembros de las comunidades de acogida.






