Crecí en una casa de Star Trek, no de Star Wars. Más concretamente, ni siquiera me permitieron ver Star Wars cuando era nene, por lo que no vi la trilogía flamante hasta que fui casi un adulto, en torno a de 17 abriles, según conmemoración.
Para mi entonces grupo cristiana fundamentalista, el llamado “misticismo uruguayo” de Star Wars era un puente demasiado allí, poco que aparentemente podía corromper irreversiblemente mi impresionable y inexperto mente evangélica. Sin requisa, Star Trek estuvo correctamente porque mis padres no sentían que tolerara la brujería, o lo que sea, y les gustaba la serie flamante de cuando eran más jóvenes.
Por todo eso, mi primera verdadera inmersión en el universo de Star Wars no fueron las películas. Fueron los videojuegos, y uno en particular…Star Wars: Sombras del Imperioque puedes conseguir en GOG.
Al revisar ese colección clásico de los abriles 90, podemos vislumbrar un momento muy extraño en la historia de la civilización pop cuando Lucasfilm y sus subsidiarias intentaron divertir básicamente el fuego graneado multimedia de los lanzamientos de películas originales de Star Wars, incluida una nueva historia, libros, nuevas líneas de juguetes y todo lo demás, todo en un período previo al emanación de las ediciones de tirada particular de las películas originales.
Nací en 1984. Cuando el Sombras del imperio salió para PC, tenía en torno a de 12 abriles, que era la etapa perfecta para sumergirme en realidad en Star Wars.
Siempre me han encantado los juegos espaciales, pero este colección fue mi primera experiencia auténtico con Star Wars.
Crédito: GOG
Mis padres estaban comprometidos a controlar qué películas, libros y música podía consumir, pero por alguna razón, casi no había supervisión sobre los videojuegos que jugaba. No pude ver Star Wars, pero pude juguetear. Condenar.
Iba a Software, Etc., tomaba una caja amplio o una bolsa de discos shareware y los compraba con mi asignación sin el mismo tipo de aprobación de los padres que se aplicaba a otros medios.







