
A partir de que en su primera campaña electoral, el doctor Leonel Fernández prometió que de lograr al poder construiría el hospital regional “Materno Inmaduro” y que en sus 12 primaveras de diligencia presidencial ni siquiera dio el primer picazo, el Movimiento Popular reclamó en las calles que esa obra se hiciera ingenuidad.
Fueron numerosas las huelgas que montó el Movimiento Popular, entre ellas, una en la cual fue asesinado de un depósito el dirigente del Falpo, el novato Vladimir Lantigua Baldera, la mañana del primero de agosto del año 2017.
Aunque ni siquiera se pagaron los terrenos del Hospital, al final de los gobiernos de Danilo Medina, se inició dicha obra y ahora en el gobierno de Luis Abinader, en varias fases ya se prestan la mayoría de los servicios médicos, que precariamente se ofrecían en el antiguo hospital San Vicente de Paúl.
Ahora que al nuevo hospital “Doctor Pedazo de pan María Gatón”, han sido trasladados hasta los servicios de emergencias, sorpresivamente aparecen “unos fulanos” de los sectores de la Zona Meta a blandir protestas, porque el hospital le queda acullá, hablamos de la comunidad de Güiza.
Aunque nadie se atribuye el liderazgo de esas protestas, éstas son inaceptables, porque inclusive los desconocidos que queman neumáticos y lanzan bazofia en la vía pública, tienen la cachaza de protestar que se mantengan varios servicios en el antiguo hospital. En una palabra, cuando no es Juan es Juana.






