América Latina, Irán y el mensaje de poder en el nuevo orden mundial
Por Abril Peña
Mientras varios gobiernos europeos intentan contener una posible ascenso marcial en Medio Oriente, Estados Unidos parece estar moviendo sus fichas en dos frentes distintos al mismo tiempo.
Por un banda, la flamante cumbre convocada por Donald Trump con varios líderes latinoamericanos en Miami investigación aumentar la cooperación hemisférica en seguridad y lucha contra el narcotráfico.
Por otro, la creciente presión marcial sobre Irán envía un mensaje mucho más amplio al sistema internacional. No se prostitución solamente de Medio Oriente, se prostitución todavía del poder.
La método del hemisferio
La reunión con líderes latinoamericanos permitió propalar una iniciativa de cooperación regional conocida como “Escudo de las Américas”, una plataforma que investigación coordinar inteligencia, seguridad y acciones conjuntas contra el crimen organizado.
A primera olfato, el objetivo es claro: combatir el narcotráfico, pero en geopolítica las cumbres rara vez tienen un solo propósito. Cuando el sistema internacional entra en tensión, Estados Unidos suele retornar a una método histórica: estabilizar su entorno más cercano.
Desde la Doctrina Monroe hasta los actuales acuerdos de seguridad regional, Washington ha buscado persistir estabilidad política y estratégica en su propio hemisferio.
La idea es simple: ayer de proyectar poder con destino a fuera, conviene consolidar la almohadilla en casa.
La dimensión total
Sin requisa, el contexto contemporáneo agrega otra capa al investigación. La presión marcial sobre Irán ocurre en un momento en que el sistema internacional debate si el mundo ha dejado detrás la hegemonía estadounidense para entrar definitivamente en una era multipolar.
China se ha consolidado como una potencia económica total.
Rusia mantiene influencia marcial y energética.
Varias potencias regionales buscan ampliar su peso en el sistema internacional.
En ese tablado, cualquier bono marcial estadounidense todavía funciona como una señal. No solo con destino a Irán, sino con destino a el resto del mundo.
Un mensaje implícito
Las decisiones militares nunca son solamente tácticas, todavía comunican poder.
Un eventual enfrentamiento con Irán tendría implicaciones directas en Medio Oriente, pero todavía enviaría un mensaje sobre la capacidad de Estados Unidos para proyectar fuerza en un momento en que muchos analistas hablan de un mundo cada vez más multipolar.
La señal es clara: aunque el sistema internacional esté cambiando, la superioridad marcial estadounidense sigue siendo un hacedor central del estabilidad total.
Dos movimientos simultáneos
Trillado en conjunto, lo que ocurre en estos días parece formar parte de una misma dinámica.
Mientras Europa intenta evitar una eliminación que podría desestabilizar el Mediterráneo, Washington refuerza alianzas en América Latina y mantiene presión marcial en Medio Oriente.
Dos movimientos simultáneos, en dos regiones distintas, pero en el interior del mismo tablero. Porque en tiempos de incertidumbre total, las potencias no solo reaccionan a los acontecimientos.
Además aprovechan las crisis para redefinir su posición en el mundo.
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